***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Rosas marchitas.
Inevitablemente me encuentro aquí,
en el tiempo y en lugar que esta sin ti;
tus palabras, por ellas me perdí
y tus insolencias jamás las percibí.
La reina sin corona es la que vive así,
cubierta por el llanto de lo que decidí;
tanto tiempo llorando, tanto tiempo si ti,
tanto tiempo esperando que me olvidé de mi.
Ahora que te veo reflejado justo ahí,
en el llanto del sauce en que te conocí;
me comienzo a preguntar si ya es hora de seguir
y olvidar todo aquello que tanto me ha hecho sufrir.
Debo decirte que me he vuelto un alma gris,
la niebla es mi transporte y el silencio mi voz;
necesito que sepas que se secó la flor de Liz
y que todo el fruto se ha podrido en los manzanos.
He sembrado un jardín de dudas y de desdichas,
un jardín de dolores y de rosas marchitas;
he construido una casa de mis cristalinas lagrimitas,
y he derrumbado los sueños donde tu habitas.
A eso es a lo que he llegado, a ser la luna sin luz;
ha encontrarme perdida en medio del laberinto
de tus besos nunca dados y tus te quiero tan negados;
eso soy yo; un jardín de rosas marchitas, eso soy yo.
Soy la sangre que no fluye, el corazón de piedra;
lo inerte, lo silente, lo frio; lo que no se siente.
quizá algún día pueda de nuevo ser yo la Ginevra,
espuma blanca del bello mar viajante.
Quizá algún día alguien se apiade de este pobre
tan desdichado y humilde hechizado corazón;
con un beso de un príncipe o con los ojos de un dragón,
o con una daga y una cruz que apaguen este eterno dolor.
Inevitablemente me encuentro aquí,
en el tiempo y en lugar que esta sin ti;
tus palabras, por ellas me perdí
y tus insolencias jamás las percibí.
La reina sin corona es la que vive así,
cubierta por el llanto de lo que decidí;
tanto tiempo llorando, tanto tiempo si ti,
tanto tiempo esperando que me olvidé de mi.
Ahora que te veo reflejado justo ahí,
en el llanto del sauce en que te conocí;
me comienzo a preguntar si ya es hora de seguir
y olvidar todo aquello que tanto me ha hecho sufrir.
Debo decirte que me he vuelto un alma gris,
la niebla es mi transporte y el silencio mi voz;
necesito que sepas que se secó la flor de Liz
y que todo el fruto se ha podrido en los manzanos.
He sembrado un jardín de dudas y de desdichas,
un jardín de dolores y de rosas marchitas;
he construido una casa de mis cristalinas lagrimitas,
y he derrumbado los sueños donde tu habitas.
A eso es a lo que he llegado, a ser la luna sin luz;
ha encontrarme perdida en medio del laberinto
de tus besos nunca dados y tus te quiero tan negados;
eso soy yo; un jardín de rosas marchitas, eso soy yo.
Soy la sangre que no fluye, el corazón de piedra;
lo inerte, lo silente, lo frio; lo que no se siente.
quizá algún día pueda de nuevo ser yo la Ginevra,
espuma blanca del bello mar viajante.
Quizá algún día alguien se apiade de este pobre
tan desdichado y humilde hechizado corazón;
con un beso de un príncipe o con los ojos de un dragón,
o con una daga y una cruz que apaguen este eterno dolor.
por si alguien tiene la duda; Ginevra es un nombre que significa blanca como la espuma del mar, de ahí el nombre de la bebida, de ahí el nombre de la esposa del rey Arturo, de ahí el pseudonimo que tomo yo.