PcWolf
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al borde de este abismo
doloroso, tristísimo,
aún oigo el chapoteo
de lagrimas
de un ayer
de un presente sin finito
Los claveles inyectados
en las venas
no fluyeron;
es más murieron
en ellas;
esperé que llegasen
a mi inútil corazón
y allí los claveles se abrieran;
se convirtieran
en hermosas rosas negras
pero no sucedió así
nada ni nadie llega
a mi corazón quebrado,
adolorido, enfermo
al menos nada ni nadie
a querido estar en el.
Abismo
¿Cuántos descendimientos
llevo en ti?
Este creo es el millón trescientos treinta y tres,
¿O talvez?
Sea el primero que lo haga acompañado,
acompañado de un clavel.
Arranco de mi cuello mi amuleto
una espuela de gallo de pelea
¡ya no la necesito!
me aferro al clavel;
no lo soltaré
en este descendimiento
caeremos sin miedo;
sabemos que hasta
el fondo llegaremos,
a menos que
en este descendimiento
se abra el clavel
y se transforme en la rosa negra
que siempre anhelé
¡no sé!
Sólo sé
que nadie más
me volverá a lastimar
y que nadie me detendrá.
PcWolf.
doloroso, tristísimo,
aún oigo el chapoteo
de lagrimas
de un ayer
de un presente sin finito
Los claveles inyectados
en las venas
no fluyeron;
es más murieron
en ellas;
esperé que llegasen
a mi inútil corazón
y allí los claveles se abrieran;
se convirtieran
en hermosas rosas negras
pero no sucedió así
nada ni nadie llega
a mi corazón quebrado,
adolorido, enfermo
al menos nada ni nadie
a querido estar en el.
Abismo
¿Cuántos descendimientos
llevo en ti?
Este creo es el millón trescientos treinta y tres,
¿O talvez?
Sea el primero que lo haga acompañado,
acompañado de un clavel.
Arranco de mi cuello mi amuleto
una espuela de gallo de pelea
¡ya no la necesito!
me aferro al clavel;
no lo soltaré
en este descendimiento
caeremos sin miedo;
sabemos que hasta
el fondo llegaremos,
a menos que
en este descendimiento
se abra el clavel
y se transforme en la rosa negra
que siempre anhelé
¡no sé!
Sólo sé
que nadie más
me volverá a lastimar
y que nadie me detendrá.
PcWolf.