mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
La poesia escolta mis días
y mis realidades.
Agobiada de malignas certezas,
la letal dualidad me despierta,
me quebranta y me aleja.
La poesía embriaga mi alma
con sus frívolos besos
y seduce mi ser
con sus falsas promesas.
Por ella vuelvo a yacer
bajo el rosal, deslumbrada
y vuelvo a creer,
en tu nueva mirada.
Ella es cómplice y culpable
del adverso final
de mis dias de lluvia,
de la paz de la calle.
Ella escarba viciosa
y se escabulle encubierta.
Es la tediosa arquitecta
de mis pecados innobles.
Con mi alma en sus manos,
merodeo y me quedo,
como fatal transgresora
de las luces del alba,
del pasar de las horas.
Colecciono pedazos
que ella misma desecha
y mientras la aurora,
desnuda las sombras,
mi piel se hace humo
en su boca maltrecha,
abrasando cenizas,
inmolando sonrisas.
y mis realidades.
Agobiada de malignas certezas,
la letal dualidad me despierta,
me quebranta y me aleja.
La poesía embriaga mi alma
con sus frívolos besos
y seduce mi ser
con sus falsas promesas.
Por ella vuelvo a yacer
bajo el rosal, deslumbrada
y vuelvo a creer,
en tu nueva mirada.
Ella es cómplice y culpable
del adverso final
de mis dias de lluvia,
de la paz de la calle.
Ella escarba viciosa
y se escabulle encubierta.
Es la tediosa arquitecta
de mis pecados innobles.
Con mi alma en sus manos,
merodeo y me quedo,
como fatal transgresora
de las luces del alba,
del pasar de las horas.
Colecciono pedazos
que ella misma desecha
y mientras la aurora,
desnuda las sombras,
mi piel se hace humo
en su boca maltrecha,
abrasando cenizas,
inmolando sonrisas.