marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Versos de un amor prohibido a la orilla de un vagón...
Marianella /Raúl Donoso
Es usted acaso, con quien me tope en el tren hacia el sur?
Viaje a Valdivia, y tu rostro se quedó pegado en mi memoria oliendo árboles y tierra húmeda.
Es usted quien atiborra sus letras en mis ojos?
Soy yo, quien concilia en cada verso tu primavera con mi cansada edad.
Eres tú, romancero, quien acoge mis preguntas?
Tus preguntas son como camelias, que respondo regándolas a tu alrededor.
Eres... quien acusa esta tinta?
La culpo, pues ha desatado la mordaza que cercaba tu silueta.
Entonces…,
Eres el brillo de aquellos ojos en la caída del tercer vagón,
Quien desliza su pluma por mi recuerdo…
Quien versa por mis noches tus manos y un café,
Y aquel prohibido que ha dejado cuños en mi partida.
Eres el brillo de aquellos ojos en la caída del tercer vagón,
Quien desliza su pluma por mi recuerdo…
Quien versa por mis noches tus manos y un café,
Y aquel prohibido que ha dejado cuños en mi partida.
Sabes, se puede tejer tiempo entre tus ojos y los míos?
Mi tiempo delata pasado, mi olvido demandado te deja con punta de lágrimas…
Serás sólo un recuerdo que esbozó mi pluma?
Quizá el descuido atrapó tu mirada, hundiendo mis besos en la impresión de un otoño.
Sabes, si del vagón sólo queda la respiración?
De aquella estación mi alma quedo prendada y el delirio de tus pretensiones se acogen en este amargo presente.
Pasará tu caminar grácil y lozano cerca de mi estación señera?
La distancia, el oficio y el recelo me dejan con el kilómetro en un vacío.
Eres...., quien no ha dejado de insinuarse entre mis sueños?
Y mi boca aún pronuncia tu nombre, para decirte con el divino de mis años, que mi partida de tu lado es el propósito de no tenerte aquí.
Entonces...,
Desde mi espejo se refleja absurda mi figura,
Y quedo sentado sin mover ningún músculo,
Acariciando recuerdos de un vagón,
Donde las canas de mi mirada se cruzaron con las de tu juventud,
Y hoy sólo escupo mis lágrimas que no dejan de blasfemar por la social prohibición
Desde mi espejo se refleja absurda mi figura,
Y quedo sentado sin mover ningún músculo,
Acariciando recuerdos de un vagón,
Donde las canas de mi mirada se cruzaron con las de tu juventud,
Y hoy sólo escupo mis lágrimas que no dejan de blasfemar por la social prohibición
¿Cuál será tú próxima estación?
Se encontrará cobijando inviernos,
apostando a la calidez de tus manos,
en que sólo las añoranzas… llenarán mi espacio,
por querer respirar vientos frescos, junto a la ventanilla de este recuerdo de amor..
apostando a la calidez de tus manos,
en que sólo las añoranzas… llenarán mi espacio,
por querer respirar vientos frescos, junto a la ventanilla de este recuerdo de amor..
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