Anave
Poeta asiduo al portal
Tu presencia me agota, me arrebata, me atrapa,
me tortura, me mata, sin tu apenas saberlo.
Ese sol de tus ojos que se alzan me abraza,
su calor me traspasa y me enciende por dentro.
En mi rostro esa calma que es siempre aparente,
mientras mi alma por dentro se debate callada.
Y mis manos mojadas, temblorosas, ardientes,
se guardan de tocarte, permanecen cerradas.
Busco donde apoyarme... se derrite mi cuerpo,
mis rodillas vacilan y en silencio me siento.
Hablas de esto y lo otro... Tú de pie ante mí,
es difícil hilar lo que dices y así
me sonríes, me miras, me preguntas tal vez.
Sin desviarme del tema, algo responderé,
aunque no esté segura de lo que he de decir,
con mi alma y mi mente eclipsadas por tí.
Tu no tienes idea de qué puedo sentir
y tranquilo me abrazas y me besas, si al fin,
somos buenos amigos, compañeros, hermanos,
con entera confianza, sin amor nos amamos...
¿Qué harías si supieras este anhelo guardado,
horas, días y años, escondido esperando?
¿Cuántos sueños perdidos que he abandonado?
No sea que te aterres, mejor sigo callando.