José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un cubo lleno de agua.
Agua del grifo.
En un rincón olvidado
estudiando su posición
en la estrategia de cada baldosa.
A medio cubo le toca el sol
que entra por el tragaluz.
Este cubo está en un país corrupto
que roba con sus impuestos
y paga quitando derechos.
Otro cubo medio vacío.
Agua de lluvia,
la que ha pasado por la uralita
techo testimonio
del desconcierto
de cada pieza
que constituye una barraca.
Cartones, metales
Somieres, colchones.
Este cubo esta en un país corrupto
que vive del narcotráfico
y muere en la agonía de su gobierno.
El último cubo.
Tan vacío, tan sediento,
Ajeno a las gotas de agua.
No imagina grifos,
ni lluvias.
Está medio enterrado este cubo
entre la arena.
Quemado al sol
El sol que seca la superficie
y lo más profundo
de una tierra sedienta, moribunda.
Este cubo está en un país corrupto
de armas y guerras
contra los agonizantes habitantes.
Un cubo.
Dos cubos.
Tres cubos.
Agua del grifo.
En un rincón olvidado
estudiando su posición
en la estrategia de cada baldosa.
A medio cubo le toca el sol
que entra por el tragaluz.
Este cubo está en un país corrupto
que roba con sus impuestos
y paga quitando derechos.
Otro cubo medio vacío.
Agua de lluvia,
la que ha pasado por la uralita
techo testimonio
del desconcierto
de cada pieza
que constituye una barraca.
Cartones, metales
Somieres, colchones.
Este cubo esta en un país corrupto
que vive del narcotráfico
y muere en la agonía de su gobierno.
El último cubo.
Tan vacío, tan sediento,
Ajeno a las gotas de agua.
No imagina grifos,
ni lluvias.
Está medio enterrado este cubo
entre la arena.
Quemado al sol
El sol que seca la superficie
y lo más profundo
de una tierra sedienta, moribunda.
Este cubo está en un país corrupto
de armas y guerras
contra los agonizantes habitantes.
Un cubo.
Dos cubos.
Tres cubos.
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