Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las sombras se han agotado
y aprietan su valija,
pues de mi presencia desean marchar,
presencia abúlica y ermitaña,
que sonríe sin dar un paso más,
mas asqueadas de tantas sombras se dejan arrastrar,
hasta el bostezo inacabable que se queja en mi respirar.
Atrapado mi corazón late cada vez más cansino
ni las pastillas aceleran su tranco matinal,
metálico y melancólico se queja en su interior
solo observo su cansancio por palpitar
y la apatía ya no le deja suspirar,
al punto que ni ganas de llorar,
recorriendo por sus venas letanía soledad.
Riño con demonios desde mi cabeza
conspirando por asomar
y me esfuerzo por mantenerlos ocupados,
pero la intensidad de su pugna,
se ha vuelto insoportable,
que ni , el hacer por hacer
logran calmar la tempestad que ahoga mi ansiedad.
Ya ni sé donde va mi vida,
ni tampoco, donde espera mi muerte,
sólo sé que mis llagas ya no gotean sangre
y la costra de hierro enmudece el dolor,
que se ha quedado dentro
convirtiendo mi sordera en un eterno adefesio.
Los sueños , oh los sueños ,
pretenden volver a mí mirada,
quieren atropellar en su escalada
metiendo toda su luz por entre la oscuridad que desarma,
y dolientes y marchitos y perezosos,
encuentran la pared de mi alma,
que en granito ha edificado su magna morada.
Hoy es noche mañana es día,
más sigo aquí sentado como si no hubiera pasado nada
y la luna sólo es un punto en el cielo,
que oscura ruge dentro de mis sentidos,
ahogando el despertar de mis sueños
no dejando escapar las sombras solazadas de asechanzas...
y aprietan su valija,
pues de mi presencia desean marchar,
presencia abúlica y ermitaña,
que sonríe sin dar un paso más,
mas asqueadas de tantas sombras se dejan arrastrar,
hasta el bostezo inacabable que se queja en mi respirar.
Atrapado mi corazón late cada vez más cansino
ni las pastillas aceleran su tranco matinal,
metálico y melancólico se queja en su interior
solo observo su cansancio por palpitar
y la apatía ya no le deja suspirar,
al punto que ni ganas de llorar,
recorriendo por sus venas letanía soledad.
Riño con demonios desde mi cabeza
conspirando por asomar
y me esfuerzo por mantenerlos ocupados,
pero la intensidad de su pugna,
se ha vuelto insoportable,
que ni , el hacer por hacer
logran calmar la tempestad que ahoga mi ansiedad.
Ya ni sé donde va mi vida,
ni tampoco, donde espera mi muerte,
sólo sé que mis llagas ya no gotean sangre
y la costra de hierro enmudece el dolor,
que se ha quedado dentro
convirtiendo mi sordera en un eterno adefesio.
Los sueños , oh los sueños ,
pretenden volver a mí mirada,
quieren atropellar en su escalada
metiendo toda su luz por entre la oscuridad que desarma,
y dolientes y marchitos y perezosos,
encuentran la pared de mi alma,
que en granito ha edificado su magna morada.
Hoy es noche mañana es día,
más sigo aquí sentado como si no hubiera pasado nada
y la luna sólo es un punto en el cielo,
que oscura ruge dentro de mis sentidos,
ahogando el despertar de mis sueños
no dejando escapar las sombras solazadas de asechanzas...