A
Ana Cevallos Carrión
Invitado
Estos mis pobres versos, que te llaman, que te llevan mi vida, que te abrazan. Han de estar ahora cerca de ti, de tu armoniosa gracia.
¿Qué será de esta vida que pierdo viviendo?
DULCE VENENO
Yo sé que nada cabe en este cáliz roto
pero de amor muero.
Te supongo en el aire vacío de la tarde
y en el sitio menos lucido de mi mente.
Eres tan venenosa como mis deseos
pero no puedo resistirte
no debería decirlo, pero voy a decirlo...
esta locura ingrata y volátil te pertenece
los días y las noches, tuyas
hasta lo extraño y desconocido, tuyo.
Grito y me resisto, pero es inútil.
Nada me libera del flujo maldito de tus labios
ya no debería sentirlo, estás lejos y muerta
respirando los humos del olvido más arduo.
Crecistes dentro de mí, como un fruto maligno
te acogí entre mis alas... te tendí las manos
no hubieron más estrellas.
Yo te amaba...
ahora no quiero amarte
bastaría la muerte para cerrar las puertas
pero tampoco llega
y aun así...
Yo te amo.
Amo aquello que me hace daño,
aquello que duele y aprisiona,
amo tus brazos apretando mis alas
y la noche que sin ti no tiene estrellas.
Sergio, que hermosa poesía que realmente transmite ese dulce veneno.
estrellas y un abrazo paisano.
Ana.::::
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