Nada es igual

AUGUSTO SILVA ACEVEDO

Poeta veterano en MP
Nada es igual

Un naufragio en mi sangre como el diluvio,
se produce, cuando tus labios brillan al viento
y tus mejillas, como rosas en apogeo florecen
ante mis ojos. Nada es igual, el coralillo
de tus labios estremece mis células y las mieles
de tu mirada me envuelven, como en tardes
que se ocultan con el sol, para reflejar la hora
que bebe el mar en un horizonte bañado en rosas...
Mi alma se desordena y solamente tu voz divina
perturba la estancia, ni el ruido de las maquinas,
ni las sirenas, ni los tambores y relojes pueden
con la música de tu piel y tu boca literaria.
El embeleso es más fuerte y el himno que nace
de tus entrañas y de tu historia, se introduce
en mis poros, como si fueran agujas ciegas,
cigarras, que me sorprenden en el concierto,
en donde no hay guitarras, solamente tus manos,
volando, como mariposas y flores de múltiples colores...
Déjame tesoro de carne y hueso que se desborde
mi numen, sobre tu carmín y escarcha,
para recobrar la vida, que en una lid perdí,
contra la muerte que no perdona.
Déjame encontrarme sin promesas en tu horizonte
y permite que me alumbre
con la luz de tu mirada, hasta la muerte...

Augus”
 
Nunca nada será igual, cuando se encuenta en unos ojos el reflejo de nuestra alma.

Encantada de leerle Augusto.

Besitos de mora muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuak...
 
Nada es igual

Un naufragio en mi sangre como el diluvio,
se produce, cuando tus labios brillan al viento
y tus mejillas, como rosas en apogeo florecen
ante mis ojos. Nada es igual, el coralillo
de tus labios estremece mis células y las mieles
de tu mirada me envuelven, como en tardes
que se ocultan con el sol, para reflejar la hora
que bebe el mar en un horizonte bañado en rosas...
Mi alma se desordena y solamente tu voz divina
perturba la estancia, ni el ruido de las maquinas,
ni las sirenas, ni los tambores y relojes pueden
con la música de tu piel y tu boca literaria.
El embeleso es más fuerte y el himno que nace
de tus entrañas y de tu historia, se introduce
en mis poros, como si fueran agujas ciegas,
cigarras, que me sorprenden en el concierto,
en donde no hay guitarras, solamente tus manos,
volando, como mariposas y flores de múltiples colores...
Déjame tesoro de carne y hueso que se desborde
mi numen, sobre tu carmín y escarcha,
para recobrar la vida, que en una lid perdí,
contra la muerte que no perdona.
Déjame encontrarme sin promesas en tu horizonte
y permite que me alumbre
con la luz de tu mirada, hasta la muerte...

Augus”


Nada es igual, cuando se contempla la distancia desde la perspectiva del corazón... hermosos tus versos.
te dejo mil estrellas...
:::hug:::
 

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