LA VIAJERA ALUCINANTE...
Solo la sed
El silencio...
Ningún encuentro...
Cuídate de mi amor mió
Cuídate de la silenciosa en el desierto
De la viajera con el vaso vació
Y de la sombra de su sombra...
Alejandra Pisarnik...
-------------------------------------------------------
Que tocaron a mi puerta...
Y eras tú...mi peregrina...
Que sobresaltaste mi corazón dormido...
Cuando tenia puestas las siete aldabas...
Con las cerraduras... que siete eran también...
Y los siete postigos...
Que acurrucados...guardaban mi silencio...
Trajiste música a esta casa...
Música extrañada...callada... nunca antes escuchada...
Y se poblaron de ti... todos mis rincones...
Los corredores y los patios
Olvidaron su olvido de años...
Como un ciclón descuajaste mis balcones...
En la cresta de inmensas olas
Me enarbolabas
Y sentía rumor de mares
Flotando
En todas... las alcobas...
Hiciste de mi casa un barco...
Trasegaste y navegaste
En mi océano a tus anchas...
Aromaste de algas mi jardín
De rosas de oriente lo sembraste...
Pero un día la brisa de un mar ignoto
Sacudió los cimientos de tu alma y de mi alma...
Entonces fue
El polvo de todos los mundos...el que se pobló en los rincones...
Era la inequívoca señal...que tendrías que irte...
Y así...sin sonar de postigos...ni de cerrojos ni de aldabas...
Te marchaste un día...
Te marchaste con el mismo silencio guardado que llegaste...
No solo dejaste abiertas... todas las puertas...
Sino las de antes y después
Todas... mis heridas...desangraste...
MALATUSTA...
Solo la sed
El silencio...
Ningún encuentro...
Cuídate de mi amor mió
Cuídate de la silenciosa en el desierto
De la viajera con el vaso vació
Y de la sombra de su sombra...
Alejandra Pisarnik...
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Que tocaron a mi puerta...
Y eras tú...mi peregrina...
Que sobresaltaste mi corazón dormido...
Cuando tenia puestas las siete aldabas...
Con las cerraduras... que siete eran también...
Y los siete postigos...
Que acurrucados...guardaban mi silencio...
Trajiste música a esta casa...
Música extrañada...callada... nunca antes escuchada...
Y se poblaron de ti... todos mis rincones...
Los corredores y los patios
Olvidaron su olvido de años...
Como un ciclón descuajaste mis balcones...
En la cresta de inmensas olas
Me enarbolabas
Y sentía rumor de mares
Flotando
En todas... las alcobas...
Hiciste de mi casa un barco...
Trasegaste y navegaste
En mi océano a tus anchas...
Aromaste de algas mi jardín
De rosas de oriente lo sembraste...
Pero un día la brisa de un mar ignoto
Sacudió los cimientos de tu alma y de mi alma...
Entonces fue
El polvo de todos los mundos...el que se pobló en los rincones...
Era la inequívoca señal...que tendrías que irte...
Y así...sin sonar de postigos...ni de cerrojos ni de aldabas...
Te marchaste un día...
Te marchaste con el mismo silencio guardado que llegaste...
No solo dejaste abiertas... todas las puertas...
Sino las de antes y después
Todas... mis heridas...desangraste...
MALATUSTA...