jorgebelleret
Poeta fiel al portal
MATEMOS A TODOS
Matemos al asesino,
al hijo de su hijo,
a la madre del bastardo,
a la puta aseñorada
al hijo de mil putas.
Al amante con sida,
al interés con intereses,
a mis ganas sin tus ganas,
al odioso amor.
Matemos al culpable,
al sospechoso, al inocente,
al que aplasta por escalar,
al que escucha sin corazón,
al que habla sin saber,
al que cuenta mal los cuentos,
al que ríe por dentro,
al que acaricia y apuñala,
al pretérito que dice presente,
al verbo en coma cuatro.
Matemos al conformista,
al que dice amén sin misa,
al cristo de medianoche y T.V.
al que busca sin saber qué,
al que roba la oportunidad ajena,
al que gana lo que no merece,
al que presta lo que no es suyo.
Matemos al bisexual indeciso,
al maricón y la lesbiana,
a los benditos hétero-normales,
al cura que ama a los niños
fuera de sus almas,
dentro de sus camas.
Matemos al político de turno,
al que jura por la Patria
y se la coge por detrás,
a los que quieren bien,
a los que quisimos mal.
Matemos a todos los fulanos,
a los de apellidos compuestos,
a los de sangre azul o roja,
a los capitalistas de la capital,
a los que cruzan la General Paz,
al policía socio del ladrón,
al pacto del narco y el drogadicto.
Matemos a todos de una vez,
al que escribe esto, y al que lo lee.
Matemos a todo.
Acaso ¿no querían eso?
Matemos al asesino,
al hijo de su hijo,
a la madre del bastardo,
a la puta aseñorada
al hijo de mil putas.
Al amante con sida,
al interés con intereses,
a mis ganas sin tus ganas,
al odioso amor.
Matemos al culpable,
al sospechoso, al inocente,
al que aplasta por escalar,
al que escucha sin corazón,
al que habla sin saber,
al que cuenta mal los cuentos,
al que ríe por dentro,
al que acaricia y apuñala,
al pretérito que dice presente,
al verbo en coma cuatro.
Matemos al conformista,
al que dice amén sin misa,
al cristo de medianoche y T.V.
al que busca sin saber qué,
al que roba la oportunidad ajena,
al que gana lo que no merece,
al que presta lo que no es suyo.
Matemos al bisexual indeciso,
al maricón y la lesbiana,
a los benditos hétero-normales,
al cura que ama a los niños
fuera de sus almas,
dentro de sus camas.
Matemos al político de turno,
al que jura por la Patria
y se la coge por detrás,
a los que quieren bien,
a los que quisimos mal.
Matemos a todos los fulanos,
a los de apellidos compuestos,
a los de sangre azul o roja,
a los capitalistas de la capital,
a los que cruzan la General Paz,
al policía socio del ladrón,
al pacto del narco y el drogadicto.
Matemos a todos de una vez,
al que escribe esto, y al que lo lee.
Matemos a todo.
Acaso ¿no querían eso?