Ictiandro
Poeta adicto al portal
Cuando las hojas cruzaron desnudas
el espacio de una lágrima en primavera
el árbol tierno de tu mirada serena
se entregó dispuesto a suplantar dudas
por la verdad más pura del amor en silencio.
Callado el vocablo y el latido atemporal
de subterfugios limitando la entrega del alma,
toda batalla fue suspirar tus pétalos en cada rama
acuñando con el beso soñado tu boca mortal.
Quiso el eclipse de vientos sin nombre
desbrozar el bosque de tu risa atormentada
quedando tu pecho en mi regazo anonadada,
descubriste en mí algo más que un hombre
una forma de amar que ahuyentó tus miedos.
Pero el espejo perdió la magia con tu reflejo,
creció la distancia peligro de nubes blancas
toda tormenta fue Armagedón de faltas
sucumbí al abismo de mis infiernos añejos
despertados en tu bregar profundo por mis entrañas.
Y cuando más temprano parecía el final
más cerca quería tu piel en mis manos
aferrándome a la raíz etérea del camino
que una vez iniciamos juntos una noche dominical.
Remontas vuelo alto sin hojas ni ramas de historias absurdas
aletargado mi canto recordándote tras despedida de infortunio
y la música devora mis sentidos tuyos en este frío nocturno
que nunca albergó mi corazón cuando lo acariciabas.
Te vas...
queda la ira contenida de mis sentimientos gritando te amo
con mi ausencia corpórea alejándome de ti sin descanso
pronunciando tu nombre grabado en el reverso de mi alma.
el espacio de una lágrima en primavera
el árbol tierno de tu mirada serena
se entregó dispuesto a suplantar dudas
por la verdad más pura del amor en silencio.
Callado el vocablo y el latido atemporal
de subterfugios limitando la entrega del alma,
toda batalla fue suspirar tus pétalos en cada rama
acuñando con el beso soñado tu boca mortal.
Quiso el eclipse de vientos sin nombre
desbrozar el bosque de tu risa atormentada
quedando tu pecho en mi regazo anonadada,
descubriste en mí algo más que un hombre
una forma de amar que ahuyentó tus miedos.
Pero el espejo perdió la magia con tu reflejo,
creció la distancia peligro de nubes blancas
toda tormenta fue Armagedón de faltas
sucumbí al abismo de mis infiernos añejos
despertados en tu bregar profundo por mis entrañas.
Y cuando más temprano parecía el final
más cerca quería tu piel en mis manos
aferrándome a la raíz etérea del camino
que una vez iniciamos juntos una noche dominical.
Remontas vuelo alto sin hojas ni ramas de historias absurdas
aletargado mi canto recordándote tras despedida de infortunio
y la música devora mis sentidos tuyos en este frío nocturno
que nunca albergó mi corazón cuando lo acariciabas.
Te vas...
queda la ira contenida de mis sentimientos gritando te amo
con mi ausencia corpórea alejándome de ti sin descanso
pronunciando tu nombre grabado en el reverso de mi alma.