mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Solo dos bajo la luna,
refugiados en un beso
nuestros cuerpos
se fundieron.
Y volviendo desde el cielo
nuestras almas emigraron
al sendero que la luna
nos marcó como consuelo.
Y en las huellas
que en tu cuerpo
mis caricias descubrieron,
fui dejando las semillas
de este amor
que nunca muere
de este amor
que permanece
que ha nacido en cada aurora
y en cada beso desfallece.
refugiados en un beso
nuestros cuerpos
se fundieron.
Y volviendo desde el cielo
nuestras almas emigraron
al sendero que la luna
nos marcó como consuelo.
Y en las huellas
que en tu cuerpo
mis caricias descubrieron,
fui dejando las semillas
de este amor
que nunca muere
de este amor
que permanece
que ha nacido en cada aurora
y en cada beso desfallece.