Ictiandro
Poeta adicto al portal
Cien latigazos
de olvido,
mil heridas
de indiferencia,
el invierno
es savia
cristalizada
lanzándose
en pos
de ojos desnudos.
El artificio
del tiempo
sin espejos rotos
acalambró
el golpe certero
quebrando
la nada
con grito
de silencios.
No soy,
no seré,
no fui
ni vacilé
la noche
excomulgada
de besos robados.
Es la mugre
de lenguas
olvidadas
danzando al compás
de salpicaduras
de sangre coagulada,
cero suspiros,
molde
de lamentos grises.
Tuerce una mueca
el rostro que no vive,
sombra es la mirada esquiva
la palabra
que muere en los labios
insepulta, hedionda,
putrefacta
tragándose
con infinita bondad
el blanco
artificio
de sentimientos
azotados
sobre el muro
de los lamentos...
es tan fácil
perder los segundos...
tan fácil
mecer la carne
cuando respirar
carece de sentido...
de olvido,
mil heridas
de indiferencia,
el invierno
es savia
cristalizada
lanzándose
en pos
de ojos desnudos.
El artificio
del tiempo
sin espejos rotos
acalambró
el golpe certero
quebrando
la nada
con grito
de silencios.
No soy,
no seré,
no fui
ni vacilé
la noche
excomulgada
de besos robados.
Es la mugre
de lenguas
olvidadas
danzando al compás
de salpicaduras
de sangre coagulada,
cero suspiros,
molde
de lamentos grises.
Tuerce una mueca
el rostro que no vive,
sombra es la mirada esquiva
la palabra
que muere en los labios
insepulta, hedionda,
putrefacta
tragándose
con infinita bondad
el blanco
artificio
de sentimientos
azotados
sobre el muro
de los lamentos...
es tan fácil
perder los segundos...
tan fácil
mecer la carne
cuando respirar
carece de sentido...