***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Trozos de mi alma.
Oscuridad, tinieblas que embalsaman mi pensar,
rasgos grises del día tan tristemente efímero,
ojos vigilantes, eternos amantes de tal pesar;
oscuridad lo último que veo y oscuridad primero.
Ráfagas de viento ruin y frio que castigan
las largas letras burdas de mis largas agonías;
para mí ilógicas son todas las palabras que digan
que la luna es solo nocturna y que existen anarquías.
Sangre de mis sueños, luz del más negro abismo;
besos de cristales rotos que hieren con desdén,
oscuridad eterna en el magno y silencioso sismo,
oscuridad que me dejas esperando sin Edén.
Oscuridad carnal, del destino deseo pasional;
paño que cubre la cumbre de mi vida perdida,
que cubre los divagues de mi ser irracional;
oscuridad que no eres simple esperanza fallida.
Amarillo esqueleto pálido que es el sol,
no interviene con la vida más que por calor;
pero cuanto le atribuyen al señor tan sol,
que le hacen parecer un vivo por su resplandor.
Vago entre las sombras de los días y de las noches,
para proteger mi pura alma de tanta falsedad;
la oscuridad de un alma pura y sin reproches,
que acepta que es oscura y no oculta la realidad.
Realidad que es la forma de vivir en fantasía,
el latido que me lleva y que me trae a la masía;
realidad que me aprisiona con tanta agonía;
fantasía que se apodera de este trozo de alma mía.
Oscuridad, amante silente de la bella bruma;
alma mía que divagues hace en tu fortuna,
oscuridad que bañas mi sangre con tu espuma;
que ruges en silencio esta metálica llanura.
Si, oscuridad de mis velas de luz extintas;
eres la guardia de la noble recurrencia de mi ser,
que no vive solamente entre estas tintas,
que no vaga solamente entre morir y renacer.
Si oscuridad; bien yo se que son una bestia
despierta en la máxima negrura de la noche
los pensamientos que recorren las penumbras
de mi ser; de este pobre trozo de alma mía.
Oscuridad, tinieblas que embalsaman mi pensar,
rasgos grises del día tan tristemente efímero,
ojos vigilantes, eternos amantes de tal pesar;
oscuridad lo último que veo y oscuridad primero.
Ráfagas de viento ruin y frio que castigan
las largas letras burdas de mis largas agonías;
para mí ilógicas son todas las palabras que digan
que la luna es solo nocturna y que existen anarquías.
Sangre de mis sueños, luz del más negro abismo;
besos de cristales rotos que hieren con desdén,
oscuridad eterna en el magno y silencioso sismo,
oscuridad que me dejas esperando sin Edén.
Oscuridad carnal, del destino deseo pasional;
paño que cubre la cumbre de mi vida perdida,
que cubre los divagues de mi ser irracional;
oscuridad que no eres simple esperanza fallida.
Amarillo esqueleto pálido que es el sol,
no interviene con la vida más que por calor;
pero cuanto le atribuyen al señor tan sol,
que le hacen parecer un vivo por su resplandor.
Vago entre las sombras de los días y de las noches,
para proteger mi pura alma de tanta falsedad;
la oscuridad de un alma pura y sin reproches,
que acepta que es oscura y no oculta la realidad.
Realidad que es la forma de vivir en fantasía,
el latido que me lleva y que me trae a la masía;
realidad que me aprisiona con tanta agonía;
fantasía que se apodera de este trozo de alma mía.
Oscuridad, amante silente de la bella bruma;
alma mía que divagues hace en tu fortuna,
oscuridad que bañas mi sangre con tu espuma;
que ruges en silencio esta metálica llanura.
Si, oscuridad de mis velas de luz extintas;
eres la guardia de la noble recurrencia de mi ser,
que no vive solamente entre estas tintas,
que no vaga solamente entre morir y renacer.
Si oscuridad; bien yo se que son una bestia
despierta en la máxima negrura de la noche
los pensamientos que recorren las penumbras
de mi ser; de este pobre trozo de alma mía.