José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me bebí todo el alcohol.
Un escarabajo atravesó
corriendo mi tienda.
Húmedo.
Viscoso.
Aplastado por la suela
de la bota.
Peregrino.
Doblando la vida por una esquina,
descansaba donde oía tu tonada,
tu llovizna suave.
Político bastardo.
Has cobijado demasiadas noches
tu botella entre tus brújulas y tus aperos.
No piensas lo que quieres,
escribes, cuando deberías callar.
Te molesta la mano.
Reprimo mi sentimiento,
y solicito una sierra para cortártela.
Y como otros
que echaron sus manos al desierto...
...manos que ahora la arena cobija.
De la arena nacerán manos muertas.
Un escarabajo atravesó
corriendo mi tienda.
Húmedo.
Viscoso.
Aplastado por la suela
de la bota.
Peregrino.
Doblando la vida por una esquina,
descansaba donde oía tu tonada,
tu llovizna suave.
Político bastardo.
Has cobijado demasiadas noches
tu botella entre tus brújulas y tus aperos.
No piensas lo que quieres,
escribes, cuando deberías callar.
Te molesta la mano.
Reprimo mi sentimiento,
y solicito una sierra para cortártela.
Y como otros
que echaron sus manos al desierto...
...manos que ahora la arena cobija.
De la arena nacerán manos muertas.