Cuando enciendo los ojos
distingo una mirada,
que me suelta un suspiro
de impresiones ocultas.
Entonces le derramo
la paciencia en un vaso,
y la espera se bebe
mi sangre dolorosa.
Nuestras manos se tocan
con las ultimas frases,
mientras vuelven las otras
mendigantes aromas,
a nacer en las bocas
apretadas de rosas.
Este amor nos traspasa
con su hilera de cielos,
y despliega las nubes
en los mundos ansiosos,
que nos brotan del alma.
german g