Supercat
Poeta recién llegado
Quien tuviera treinta
Conozco tu rostro, retrato del tiempo,
tus manos cansadas, tus risas, silencios.
La curva que siempre dibujan tus labios,
que nunca pronuncian palabras en vano.
Conozco tu porte, tranquilo, sereno,
la plata que brilla entre tus cabellos.
Conozco tus gustos, de hombre, de grande,
hasta tu rutina, de lujo, de alarde.
El ademán fino, la pose galante
con la que conquistas, siempre, cada tarde.
Conozco tu voz, su timbre redondo,
con esas palabras, que calan tan hondo.
Quien fuera mujer, quien tuviera treinta,
para no ser niña, dejada, discreta.
Para caminar, como ellas caminan,
y para mirar, como ellas te miran.
Quien tuviera treinta, para que me vieras,
para que me toques, para que me oyeras.
Te miro pasar, y solo eso pienso
Ser dueña de todo y controlar el tiempo.
Alcanzarte pronta, y besarte ciega,
y ser toda tuya y cruzar la reja.
Pero aquí me quedo, fija en esta puerta,
puente del colegio, morada desierta.
Te miro pasar como cada día
y con cada paso se va mi alegría.
Entre las risas de mis compañeros,
se pierde mis llanto, profundo, sincero.
Quien fuera mujer, quien tuviera treinta,
Para no ser niña, dejada, discreta.
Conozco tu rostro, retrato del tiempo,
tus manos cansadas, tus risas, silencios.
La curva que siempre dibujan tus labios,
que nunca pronuncian palabras en vano.
Conozco tu porte, tranquilo, sereno,
la plata que brilla entre tus cabellos.
Conozco tus gustos, de hombre, de grande,
hasta tu rutina, de lujo, de alarde.
El ademán fino, la pose galante
con la que conquistas, siempre, cada tarde.
Conozco tu voz, su timbre redondo,
con esas palabras, que calan tan hondo.
Quien fuera mujer, quien tuviera treinta,
para no ser niña, dejada, discreta.
Para caminar, como ellas caminan,
y para mirar, como ellas te miran.
Quien tuviera treinta, para que me vieras,
para que me toques, para que me oyeras.
Te miro pasar, y solo eso pienso
Ser dueña de todo y controlar el tiempo.
Alcanzarte pronta, y besarte ciega,
y ser toda tuya y cruzar la reja.
Pero aquí me quedo, fija en esta puerta,
puente del colegio, morada desierta.
Te miro pasar como cada día
y con cada paso se va mi alegría.
Entre las risas de mis compañeros,
se pierde mis llanto, profundo, sincero.
Quien fuera mujer, quien tuviera treinta,
Para no ser niña, dejada, discreta.
SC
:: A veces el camino se me hace demasiado largo, y como ansias.
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