Me imaginaba cristos,
esas figuras de piedra o de madera,
ensangrentadas y llenas de inocencia,
me suponía que yo era una de ellas.
Me imaginaba castigo, penar y en medio de eso alguna belleza
procuraba verme a mi mismo sufriendo la humanidad y su bajeza,
quería sentir la traición de aquel que fue nombrado el más bueno de la existencia,
y al comprender por fin el verdadero dolor
¡probablemente no volvería a llorar jamás por mi miseria!
Tal vez así,
pensando en Dios,
podría no sentir tanto rencor.
Tal vez así,
pensando en él,
pueda no maldecir esos días en que te ame.
Un dolor que ningún verso ha podido contener.
ha dejado ese momento cuando dijiste -Te engañe-
quisiera sentirme Cristo para poderte perdonar,
y no morir en este infierno que ahora es mi soledad.
esas figuras de piedra o de madera,
ensangrentadas y llenas de inocencia,
me suponía que yo era una de ellas.
Me imaginaba castigo, penar y en medio de eso alguna belleza
procuraba verme a mi mismo sufriendo la humanidad y su bajeza,
quería sentir la traición de aquel que fue nombrado el más bueno de la existencia,
y al comprender por fin el verdadero dolor
¡probablemente no volvería a llorar jamás por mi miseria!
Tal vez así,
pensando en Dios,
podría no sentir tanto rencor.
Tal vez así,
pensando en él,
pueda no maldecir esos días en que te ame.
Un dolor que ningún verso ha podido contener.
ha dejado ese momento cuando dijiste -Te engañe-
quisiera sentirme Cristo para poderte perdonar,
y no morir en este infierno que ahora es mi soledad.