Parofi
Poeta asiduo al portal
Mis dedos y mis pies,
son de forma muy rara,
a ratos hurgan los ciprés,
del huerto tibio
de doña Clara.
Mis uñas sin barniz,
no conocen de posadas,
quieren deformar mi nariz,
como una flauta camelada.
Mis cejas son vergel,
con sus leños sazonadas,
se despistan entre el tropel,
dejan el pórtico
sin morada.
Mis labios quieren gemir,
como un mocito abandonado,
baten y vuelven a batir,
los celos boyantes
al otro costado.
Mis oídos en bemol,
van clamando madrugadas,
brincan las ramitas de sol,
como una luna enamorada.
Mis dedos y mis pies,
las cejas remendadas,
mis oídos de sordez,
las uñas no cortadas.
Y entre tanta estupidez,
mis labios claman tu llegada...
.
son de forma muy rara,
a ratos hurgan los ciprés,
del huerto tibio
de doña Clara.
Mis uñas sin barniz,
no conocen de posadas,
quieren deformar mi nariz,
como una flauta camelada.
Mis cejas son vergel,
con sus leños sazonadas,
se despistan entre el tropel,
dejan el pórtico
sin morada.
Mis labios quieren gemir,
como un mocito abandonado,
baten y vuelven a batir,
los celos boyantes
al otro costado.
Mis oídos en bemol,
van clamando madrugadas,
brincan las ramitas de sol,
como una luna enamorada.
Mis dedos y mis pies,
las cejas remendadas,
mis oídos de sordez,
las uñas no cortadas.
Y entre tanta estupidez,
mis labios claman tu llegada...
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