Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Atardeceres circulares.
Hay atardeceres de inspiraciones
y otros que nos dejan boludos.
Uno mira extasiado como cae el día,
el sol se hincha, en fin como bola de fuego
y entonces se nubla la vista
y se encienden los luceros.
Se repite la escena, mil veces,
millones de veces por el mundo.
Eso creo, porque tengo la fe
de que hayan millones de poetas
mirando esos atardeceres
convertirse en noches desde su punto de vista.
Habrá quienes los aprecian
desde la cima de una montaña,
salpicados por la sal del mar en una costa,
o como yo, a través de mi ventana...
Atardeceres, anocheceres, materia y antimateria.
Es algo maravilloso visualizar como lo opuesto encaja.
Hombre-mujer,
día-noche,
amor-odio...
Hay atardeceres de infinita ternura,
son como puertas que se abren
al abismo de la noche eterna,
lujuriosamente insinuantes.
Yo creo que son un espejo
donde se puede ver las albricias del alba...
29 de Noviembre de 2008
Hay atardeceres de inspiraciones
y otros que nos dejan boludos.
Uno mira extasiado como cae el día,
el sol se hincha, en fin como bola de fuego
y entonces se nubla la vista
y se encienden los luceros.
Se repite la escena, mil veces,
millones de veces por el mundo.
Eso creo, porque tengo la fe
de que hayan millones de poetas
mirando esos atardeceres
convertirse en noches desde su punto de vista.
Habrá quienes los aprecian
desde la cima de una montaña,
salpicados por la sal del mar en una costa,
o como yo, a través de mi ventana...
Atardeceres, anocheceres, materia y antimateria.
Es algo maravilloso visualizar como lo opuesto encaja.
Hombre-mujer,
día-noche,
amor-odio...
Hay atardeceres de infinita ternura,
son como puertas que se abren
al abismo de la noche eterna,
lujuriosamente insinuantes.
Yo creo que son un espejo
donde se puede ver las albricias del alba...
29 de Noviembre de 2008