Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
He sabido curar mis heridas en silencio
y volver a encontrarme con todo lo callado,
para resolver mi vida.
Mi vida que se ahoga en silencios
que cuando descubre que tú, amada no estas
crecen y se hacen inmensos;
batallo a diario con todas las etapas que enmudecieron
en esos siglos de versos que el tiempo hizo callar.
Este silencio mio, de no compatrir mis sufrimientos
esta herencia que me deja la vida,
estos pasos que se tornan silentes
por que el cansancio les roba los ruidos.
Por que el tirano de los versos
nunca comprende mis intentos,
y los manda a callar por ser simples
por que soy condenado a diario a los espacios,
donde el silencio hizo su reinado.
Vivo,
respiro,
sufro,
río,
y si lloro lo hago en silencio,
si no tengo tu boca
que bese mis labios enmudecidos.
Este amado silencio que se hace parte de mi
que no renuncio a su convivencia,
lacera a mi voz
que se agrieta y se pierde,
como las páginas arrancadas de un libro
como los sueños cuando son despertados,
como la paz que es fulminada
ante la severa espera.
Mientras yo te sigo aguardando, en silencio,
lo gritará mi dolido corazón,
que romperá los silencios del mundo
para liberarme en un instante y de repente.
Para decirlo en un sonoro grito:
TE ADORO.
y volver a encontrarme con todo lo callado,
para resolver mi vida.
Mi vida que se ahoga en silencios
que cuando descubre que tú, amada no estas
crecen y se hacen inmensos;
batallo a diario con todas las etapas que enmudecieron
en esos siglos de versos que el tiempo hizo callar.
Este silencio mio, de no compatrir mis sufrimientos
esta herencia que me deja la vida,
estos pasos que se tornan silentes
por que el cansancio les roba los ruidos.
Por que el tirano de los versos
nunca comprende mis intentos,
y los manda a callar por ser simples
por que soy condenado a diario a los espacios,
donde el silencio hizo su reinado.
Vivo,
respiro,
sufro,
río,
y si lloro lo hago en silencio,
si no tengo tu boca
que bese mis labios enmudecidos.
Este amado silencio que se hace parte de mi
que no renuncio a su convivencia,
lacera a mi voz
que se agrieta y se pierde,
como las páginas arrancadas de un libro
como los sueños cuando son despertados,
como la paz que es fulminada
ante la severa espera.
Mientras yo te sigo aguardando, en silencio,
lo gritará mi dolido corazón,
que romperá los silencios del mundo
para liberarme en un instante y de repente.
Para decirlo en un sonoro grito:
TE ADORO.
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