AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
ECOS DE LA ESPERANZA...
¿Sabes? Yo me he bebido el néctar
de una soledad que me ha golpeado
muy dentro, como el filo certero
de una daga envenenada, me he extasiado
del verdugo insoluto olvido de las flores.
Y como un mendigo he implorado
la muerte; y Dios en su benevolencia,
vida me ha dado y en la vida he bebido
al mundo inhumano de esa soledad...
La luna me ha llorado mil veces
Y cuando he visto tu sonrisa
y el brillo en tu mirar, es la noche
quien se ensaña, hasta que el alba
rescata mi impaciencia y el cansancio.
Y de nuevo me he perdido en un recuerdo
efímero, trashumante perverso y oscuro.
Mi esperanza de cristal, temerosa, y gris
me aleja de tu sonrisa, pero el mismo
ensueño, como un piano verde, con teclas
de verano, me empuja a buscar el espliego
de tu piel y te sueño nuevamente y el alba
me besa y las flores me cantan con la luna.
Y yo le pregunto al cielo si en tu corazón
golpeado de desvelo, cabría mi pasión
quimérica. Ecos de vagos querubines,
que cantan neciamente, me vuelven
a la realidad gris de mi pobre existencia;
y mi corazón: arlequín y rey del amor,
aconseja, induce, orienta, como si fuera yo
alumno de una filosofía intrínseca,
que ha nacido para rescatarte de los verdugos
imperiosos de la tristeza estrecha de tu vida...
Mis labios están vacíos y mis manos anhelan
tu esperanza, tu ensueño, y tu embeleso.
Sí cupiera esta ilusión en un solo poro
de tu cuerpo, sería suficiente para
no sucumbir ante la proterva soledad que hiere
y aprovechar de Dios su sonrisa eterna y verdadera...
Augus 02 octubre 2007.
¿Sabes? Yo me he bebido el néctar
de una soledad que me ha golpeado
muy dentro, como el filo certero
de una daga envenenada, me he extasiado
del verdugo insoluto olvido de las flores.
Y como un mendigo he implorado
la muerte; y Dios en su benevolencia,
vida me ha dado y en la vida he bebido
al mundo inhumano de esa soledad...
La luna me ha llorado mil veces
Y cuando he visto tu sonrisa
y el brillo en tu mirar, es la noche
quien se ensaña, hasta que el alba
rescata mi impaciencia y el cansancio.
Y de nuevo me he perdido en un recuerdo
efímero, trashumante perverso y oscuro.
Mi esperanza de cristal, temerosa, y gris
me aleja de tu sonrisa, pero el mismo
ensueño, como un piano verde, con teclas
de verano, me empuja a buscar el espliego
de tu piel y te sueño nuevamente y el alba
me besa y las flores me cantan con la luna.
Y yo le pregunto al cielo si en tu corazón
golpeado de desvelo, cabría mi pasión
quimérica. Ecos de vagos querubines,
que cantan neciamente, me vuelven
a la realidad gris de mi pobre existencia;
y mi corazón: arlequín y rey del amor,
aconseja, induce, orienta, como si fuera yo
alumno de una filosofía intrínseca,
que ha nacido para rescatarte de los verdugos
imperiosos de la tristeza estrecha de tu vida...
Mis labios están vacíos y mis manos anhelan
tu esperanza, tu ensueño, y tu embeleso.
Sí cupiera esta ilusión en un solo poro
de tu cuerpo, sería suficiente para
no sucumbir ante la proterva soledad que hiere
y aprovechar de Dios su sonrisa eterna y verdadera...
Augus 02 octubre 2007.