Ojeras en el Corazón...

Raúl Donoso P.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Las ojeras apretaban mis lágrimas
haciendo más incontenible el sollozo,
mis manos oprimían la cara
y un nudo en el estómago arremolinaba hasta el esófago,
haciendo colosal la brecha…,
ahogando el extenuante vacío.

¿Dónde me encuentro?
susurraba al oído
haciendo caso omiso de quien danzaba entre mis ojos
y una sombría mirada centelleaba desde mi alma
mostrando figuras agazapadas,
quienes se acercaban para cuchichearme…,
la suerte estaba echada.

Taciturno escuchaba delirios
y las ojeras ennegrecían la llamarada,
que mis labios alguna vez albergaran,
hoy llenos de rictus y comprimidos ronquidos,
entre las sienes extraviadas.

Lúgubre mordisqueaba las paredes
donde caía saliva salada
oxidando la cerradura habitante de su morada
y encerrado permanecía impávido,
esperando cayera la hoz
sobre los hombros que ya nada sostenían.

¡¿Dónde me he ido?!,
continuamente musitaba,
¡¿dónde se ha quedado mi esperanza?!
entre dientes mascullaba,
espantando las moscas que sobre mi boca se posaban
¡¿dónde encuentro la razón?!...,
extraviada…, por el sólo echo de besar una flor
habiendo convertido los pétalos carmesí,
en aguadas púas…, junto al juicio,
de algunos señores que palidecían,
porque nadie les había abofeteado las ojeras…,
que pueriles fueron conquistando mi sin razón…
 
Última edición:
Raúl Donoso P.;1828437 dijo:
Las ojeras apretaban mis lágrimas
haciendo más incontenible el sollozo,
mis manos oprimían la cara
y un nudo en el estómago arremolinaba hasta el esófago,
haciendo colosal la brecha…,
ahogando el extenuante vacío.

¿Dónde me encuentro?
susurraba al oído
haciendo caso omiso de quien danzaba entre mis ojos
y una sombría mirada centelleaba desde mi alma
mostrando figuras agazapadas,
quienes se acercaban para cuchichearme…,
la suerte estaba echada.

Taciturno escuchaba delirios
y las ojeras ennegrecían la llamarada,
que mis labios alguna vez albergaran,
hoy llenos de rictus y comprimidos ronquidos,
entre las sienes extraviadas.

Lúgubre mordisqueaba las paredes
donde caía saliva salada
oxidando la cerradura habitante de su morada
y encerrado permanecía impávido,
esperando cayera la hoz
sobre los hombros que ya nada sostenían.

¡¿Dónde me he ido?!,
continuamente musitaba,
¡¿dónde se ha quedado mi esperanza?!
entre dientes mascullaba,
espantando las moscas que sobre mi boca se posaban
¡¿dónde encuentro la razón?!...,
extraviada…, por el sólo echo de besar una flor
habiendo convertido los pétalos carmesí,
en aguadas púas…, junto al juicio,
de algunos señores que palidecían,
porque nadie les había abofeteado las ojeras…,
que pueriles fueron conquistando mi sin razón…


Que poco me dejas para comentarte poeta por que desde el titulo ya hay una imagen hermoso y que decir de el poema completo simplemente maravilloso escribir y sin duda mucha tristeza me ha encantado hacerme presente en tu poesia hermoso escribir saludos poeta.
 
Francisco Iván Pazualdo;1830785 dijo:
Que poco me dejas para comentarte poeta por que desde el titulo ya hay una imagen hermoso y que decir de el poema completo simplemente maravilloso escribir y sin duda mucha tristeza me ha encantado hacerme presente en tu poesia hermoso escribir saludos poeta.

Francisco..., que grato saber que sigues rondando mis versos y que ellos, aún sabiéndolos melancólicos, te sugieran dejarte este tan insentivador comentario..., un abrazo amigo hasta tu bella tierra.
 
Cuanta melancolía amigo Poeta.
Ha sido un gusto pasar por esta creacion tan llena de imagenes aunque tristes muy nítidas y bellas.
Un beso fraterno para ti.


Eloisa, a veces las "ojeras" duelen y cuando sucede del corazóin quedan colgando tiritas..., un abrazo encantado que pases por mis versos y dejes tu insentivador mensaje...
 

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