el albatros
Poeta recién llegado
Hay un hombre que me abre los ojos
justo cuando me empieza a doler,
que me esconde luego los calmantes
para que no ocupe, lo que me toca de reloj,
en otros menesteres.
Me dice o caliente, o frío
según jadeen los anarquistas
clandestinos en que intento confiar.
Siemre aparece una brújula, un ascenso, una arruga,
la cicuta en cualquier labio, las señales,
siempre, para complicar las cosas.
Me abstraigo, en la desmedida en que puedo.
Si doy vueltas acabaré donde empezé,
y no pienso acabar en una vagina
así que no cierro el círculo,
no doy vueltas
Siempre en paralelo con el hombre que me abre los ojos
hasta el momento, mas que justo, en que me los cierra,
ya en serie, el positivo con el negativo.
así acumulamos,
claro que no es el procedimiento mas común.
justo cuando me empieza a doler,
que me esconde luego los calmantes
para que no ocupe, lo que me toca de reloj,
en otros menesteres.
Me dice o caliente, o frío
según jadeen los anarquistas
clandestinos en que intento confiar.
Siemre aparece una brújula, un ascenso, una arruga,
la cicuta en cualquier labio, las señales,
siempre, para complicar las cosas.
Me abstraigo, en la desmedida en que puedo.
Si doy vueltas acabaré donde empezé,
y no pienso acabar en una vagina
así que no cierro el círculo,
no doy vueltas
Siempre en paralelo con el hombre que me abre los ojos
hasta el momento, mas que justo, en que me los cierra,
ya en serie, el positivo con el negativo.
así acumulamos,
claro que no es el procedimiento mas común.