Jack Sparrow
Poeta reconocido
Cuando mis ojos me miran la espalda.
Cuando mi voz, me habla al oído.
Cuando mi mano me toca de atrás
el hombro y me llama.
Volteo, hacia el recuento atribulado
de los años.
Hacia los bríos masacrados,
por la ráfaga del tiempo.
Hacia mi sombra asida en desespero,
de la pierna del pasado.
Volteo hacia atrás. Achino el ojo,
para reconocerme. Hago mueca,
para abrir la oreja. Quedó quieto,
silencioso, esperando la voz de mi recuerdo.
Pero, ya no soy el iluso de antes.
Hago adiós, y doy media vuelta.
Ahora que el sol pasó el medio día,
la sombra, ya nunca me adelanta.
Ahora que la luna asoma tímida,
algún puntillo de mi barba,
me aferro a la cosecha de mi sangre,
para ser buen vino.
Que se quede atrás feliz la sombra,
y que avance el cuerpo triste,
que avance con paso firme todavía,
no importa que sin querer tropiece,
con los hipos de la melancolía.
Cuando mi voz, me habla al oído.
Cuando mi mano me toca de atrás
el hombro y me llama.
Volteo, hacia el recuento atribulado
de los años.
Hacia los bríos masacrados,
por la ráfaga del tiempo.
Hacia mi sombra asida en desespero,
de la pierna del pasado.
Volteo hacia atrás. Achino el ojo,
para reconocerme. Hago mueca,
para abrir la oreja. Quedó quieto,
silencioso, esperando la voz de mi recuerdo.
Pero, ya no soy el iluso de antes.
Hago adiós, y doy media vuelta.
Ahora que el sol pasó el medio día,
la sombra, ya nunca me adelanta.
Ahora que la luna asoma tímida,
algún puntillo de mi barba,
me aferro a la cosecha de mi sangre,
para ser buen vino.
Que se quede atrás feliz la sombra,
y que avance el cuerpo triste,
que avance con paso firme todavía,
no importa que sin querer tropiece,
con los hipos de la melancolía.