Ictiandro
Poeta adicto al portal
Fuiste la página que volteó mis andanzas,
encarrilaste mis pasos perdidos
y la gracia volvió a mí desde que descubrí tu sonrisa.
Regalo de los días fueron tus caricias
y cada muestra de cariño sincero,
el tiempo germinó en veredas nuevas luminosas
agolpando pasiones y olvidos
tras cada beso robado y consentido.
Fuiste el río que desbordó mi cauce rendido,
la noche que nunca terminó salvo en aquel recuerdo
de tus labios queriendo a mí acercarse
y al final nos despedimos con los deseos de abrazar el mundo.
Eres la historia que mi cuerpo anhelaba,
la persona ideal para despertar de mis letargos absurdos
y te amé a mi forma, medio loco, medio cuerdo,
acariciando tu cuerpo cual lira vibrante
enarbolando tu piel más allá del sexo,
hacer el amor y musicalizar la noche con tus gemidos.
Fuiste la perfecta atmósfera de mi oxígeno buscado,
aurora galáctica de mis sueños deseándote.
Y no importa que al final no estés a mi lado,
que sigamos líneas paralelas en pos de otro horizonte,
te amé y soy feliz gracias a tu locura perenne
de abordar la vida sin descanso
arrasando con mis temporales tristezas.
En algún lugar estarás recreando el paraíso que dibujaste
en mis pupilas dilatadas de tanta luz
que irradió de ti hacia mi alma esperándote.
Te quiero, cuídate, sé feliz.
encarrilaste mis pasos perdidos
y la gracia volvió a mí desde que descubrí tu sonrisa.
Regalo de los días fueron tus caricias
y cada muestra de cariño sincero,
el tiempo germinó en veredas nuevas luminosas
agolpando pasiones y olvidos
tras cada beso robado y consentido.
Fuiste el río que desbordó mi cauce rendido,
la noche que nunca terminó salvo en aquel recuerdo
de tus labios queriendo a mí acercarse
y al final nos despedimos con los deseos de abrazar el mundo.
Eres la historia que mi cuerpo anhelaba,
la persona ideal para despertar de mis letargos absurdos
y te amé a mi forma, medio loco, medio cuerdo,
acariciando tu cuerpo cual lira vibrante
enarbolando tu piel más allá del sexo,
hacer el amor y musicalizar la noche con tus gemidos.
Fuiste la perfecta atmósfera de mi oxígeno buscado,
aurora galáctica de mis sueños deseándote.
Y no importa que al final no estés a mi lado,
que sigamos líneas paralelas en pos de otro horizonte,
te amé y soy feliz gracias a tu locura perenne
de abordar la vida sin descanso
arrasando con mis temporales tristezas.
En algún lugar estarás recreando el paraíso que dibujaste
en mis pupilas dilatadas de tanta luz
que irradió de ti hacia mi alma esperándote.
Te quiero, cuídate, sé feliz.