Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
CANÍCULA
Lejos estaba el mar, añil puro,
Vicente Aleixandre.
Vicente Aleixandre.
derrocha fotones en el estío,
hilos dorados que abrasan el alma.
Tu silencio se me clava en la carne
como un rastrillo que araña la tierra.
Oh, azul mar, azul cielo,
azul, siempre azul, azul deseado,
amada azul, ausente
alma de plata.
Quietud. Todo está quieto, todo muere.
¿De repente alguien no yo aulló a tu lado?
El sol alto. Nada se mueve. Nada.
Sólo una sombra de poeta cruza.
Nerva, agosto de 2007
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