Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Sustrajeron el arco de colores de mi ventana
sin romper la pared de burbujas congeladas,
a pleno sol en una dorada mañana
me dejaron con las manos atadas.
Derribaron mi única atalaya
echando a tierra mi castillo de arena,
de nuestra soleada playa,
hoy piedra sobre piedra, sobre pena.
Traspasaron el umbral de mi mirar
empantanaron mi fuente,
con el alba tierna, no lo podía adivinar
que sucediera de repente.
Con acuarelas de poemas de cartón
tapiaron la entrada a tu alma
oxidaron las bisagras de mi corazón,
cegaron mis ansias en calma.
Ahuyentaron al gato de mi chimenea
maullando se marcho aquella tarde,
cuando parecía que eras mi Atenea
lo suficiente para hacer alarde.
Asesinaron el ocaso de mi horizonte
una puñalada bermeja hirió al mar,
a todas las palomas de mi monte
mensajeras de cartas para amar.
Empolvaron los versos sin caminos
el tintero se bebió las púrpuras intenciones
sin antídotos en los intestinos,
que divorcien pasiones.
Vaciaron la bitácora de mis recuerdos
y las páginas más blancas quedaron,
sin esas locuras que nos hacían cuerdos
líneas que siempre me ataron.
No te culpes no ha muerto un ángel
si lloran, es por dejar alguna cosa pendiente,
que no haría por ser como él
por disfrazarme de pretendiente.
Esto no me duele, te lo juro
te volviste otoño de mis hojas sueltas,
no me estrellé con la persiana, fue contra el muro
después de dar tantas vueltas.
Con el intento de mis pobres versos
de lo que escribo y que es distinto,
nunca conseguí progresos
ni llenar mi copa de vino tinto.
Eras mi escondite, mi primavera
el mejor invernadero
mi batalla y todas mis victorias sin bandera,
el momento abierto de un velero.
A quién le importa si logro convencer
que alguien no alcance su cometido;
animándolo que no se deje vencer
y que al resucitar no se sienta arrepentido.
Ya no habrá madrugadas improductivas
ni miedos, ni llantos si fracaso en el intento,
nunca fui un salvavidas
ni merezco un monumento.
Ni estimar las tertulias con un ciego
ya no deseo que mi sueño desvele,
nada de eso prefiero
ni que el significado descifre.
No gané ningún trono ni tengo corona
no ostento títulos ni profesión,
ni en mi cabeza el laurel asoma
pero aun habita en mí esa pasión.
De seguir soñando tener la espalda alada
con plumas azul pastel,
para volar hasta donde mora mi amada
pero tranquila, no mataste un ángel.
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