_SEBASTIEN_
Poeta fiel al portal
Solo entre mantas, corazón y demente,
frio que encoge mi destrozado cuerpo,
sin esperanza al vivir sin ojos para verte
me hundo en este distante y familiar averno.
En esta helada calma agonizo
acostado en el lecho que dejas vacio,
entre las cortinas de hielo sereno, diviso
eternas figuras de tristeza, la cara del martirio.
Monstruos, arpías acercándose a mi lecho,
oscuridad densa, palpable en derredor mío
nervios exhulantes hacen retumbar mi pecho,
mientras me atormenta el hambre, mi coherencia y el hastió.
Largos siglos debajo de las nieves pétreas,
de las flores marchitas, sembradas en los jardines
de los edenes que construimos, para que las eternas
horas de amor, combatiesen, el dominio de los hielos inflexibles...
No soy más que piel y huesos,
más que arcángel ilusión y quimera
ya no soy mas quien fui o pretendí ser, yo...
ya no soy Dios, y soy quien era.
Que tristes y largos son ahora mis inviernos,
tú ya no estás y la nieve ya no es suave,
lo secretos de la noche ya no son hermosos cuentos
hablados en lenguas profanas, obras de tu insigne clave...
Ya no hay sonatas alegres solo melodías tristes,
blancos valles vacios y tiernas prisiones,
arboles rotos y manchados de lágrimas
versos escritos en penumbras en medio de visiones...
Arbustos vivos que cantan desventuras,
a mis oídos cual rara canción de cuna;
durmamos tristes esperando que acuda
algún día nuestro dios a pagarnos lo que adeuda...
nuestro sufrir...por su injusta partida.
L. Nocturne.[FONT="]
frio que encoge mi destrozado cuerpo,
sin esperanza al vivir sin ojos para verte
me hundo en este distante y familiar averno.
En esta helada calma agonizo
acostado en el lecho que dejas vacio,
entre las cortinas de hielo sereno, diviso
eternas figuras de tristeza, la cara del martirio.
Monstruos, arpías acercándose a mi lecho,
oscuridad densa, palpable en derredor mío
nervios exhulantes hacen retumbar mi pecho,
mientras me atormenta el hambre, mi coherencia y el hastió.
Largos siglos debajo de las nieves pétreas,
de las flores marchitas, sembradas en los jardines
de los edenes que construimos, para que las eternas
horas de amor, combatiesen, el dominio de los hielos inflexibles...
No soy más que piel y huesos,
más que arcángel ilusión y quimera
ya no soy mas quien fui o pretendí ser, yo...
ya no soy Dios, y soy quien era.
Que tristes y largos son ahora mis inviernos,
tú ya no estás y la nieve ya no es suave,
lo secretos de la noche ya no son hermosos cuentos
hablados en lenguas profanas, obras de tu insigne clave...
Ya no hay sonatas alegres solo melodías tristes,
blancos valles vacios y tiernas prisiones,
arboles rotos y manchados de lágrimas
versos escritos en penumbras en medio de visiones...
Arbustos vivos que cantan desventuras,
a mis oídos cual rara canción de cuna;
durmamos tristes esperando que acuda
algún día nuestro dios a pagarnos lo que adeuda...
nuestro sufrir...por su injusta partida.
L. Nocturne.[FONT="]
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