Pepe Cercas
Poeta recién llegado
Hoy tampoco supe de ti,
en mi ventana sueña siempre la misma flor
con su vuelo de nubes y níveos pétalos;
el silencio de mi alcoba añora tu sonrisa,
cuando en mi boca se desgrana,
cubierto de polvo, el tiempo.
Tampoco hoy supe de ti,
las hojas de los árboles se deslizan hacia el otoño,
mientras de tus ojos caen, impertérritas,
las letras del calendario;
los recuerdos me traen tu figura en los retratos
y las palabras que aún recorren el tiempo de la ira.
Hoy tampoco supe de ti,
las cartas del deseo huyeron del aire que me alimenta,
de los encinares que ocupan mi tierra laboriosa,
de tu cuerpo, donde combatían amores perdidos;
cae, en boca solitaria, tu nombre
y tu palabra en viejos pergaminos abandonados
porque hoy nadie me habló de ti.
Porque hoy tampoco supe de ti.
en mi ventana sueña siempre la misma flor
con su vuelo de nubes y níveos pétalos;
el silencio de mi alcoba añora tu sonrisa,
cuando en mi boca se desgrana,
cubierto de polvo, el tiempo.
Tampoco hoy supe de ti,
las hojas de los árboles se deslizan hacia el otoño,
mientras de tus ojos caen, impertérritas,
las letras del calendario;
los recuerdos me traen tu figura en los retratos
y las palabras que aún recorren el tiempo de la ira.
Hoy tampoco supe de ti,
las cartas del deseo huyeron del aire que me alimenta,
de los encinares que ocupan mi tierra laboriosa,
de tu cuerpo, donde combatían amores perdidos;
cae, en boca solitaria, tu nombre
y tu palabra en viejos pergaminos abandonados
porque hoy nadie me habló de ti.
Porque hoy tampoco supe de ti.