José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que los búfalos te acompañen siempre.
Siempre.
Siempre.
Siempre.
Que te alimenten,
pero no de recuerdos caducados
que a veces provocan nauseas
Que te alimenten
de nuevos campos de estrellas,
de nuevos abrazos,
descorchadas botellas
de nuevas espumas.
En mi mundo
no se invierten las sombras
cuando digo te quiero.
Nunca.
Nunca.
Nunca.
Camina tranquilo,
que el eco de tu propia
voz te acompañe
y que los búfalos te regalen
todas las caricias que mi fuerza
te habría arrancado.
a mordiscos.
Y atrás ni un centímetro más,
de todos los que mide
mi alma o
mi polla,
que viene a ser lo mismo.
Siempre.
Siempre.
Siempre.
Que te alimenten,
pero no de recuerdos caducados
que a veces provocan nauseas
Que te alimenten
de nuevos campos de estrellas,
de nuevos abrazos,
descorchadas botellas
de nuevas espumas.
En mi mundo
no se invierten las sombras
cuando digo te quiero.
Nunca.
Nunca.
Nunca.
Camina tranquilo,
que el eco de tu propia
voz te acompañe
y que los búfalos te regalen
todas las caricias que mi fuerza
te habría arrancado.
a mordiscos.
Y atrás ni un centímetro más,
de todos los que mide
mi alma o
mi polla,
que viene a ser lo mismo.
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