Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
EN NAVIDAD
Navidad con la música en las calles
y el mirto que se quema en la mejilla.
Cuando el espacio perdió sus esquinas
y se hizo esfera y nieve. Sin tu rostro.
Cuando la noche esfuma el horizonte
y consume la luz de todos los días.
Si el eterno esperante se ejecuta
a los pies de una rosa ya marchita
cuando el silencio brota de tus labios,
florecerá la serpiente en el cáliz.
Sequía en Navidad, aunque en las calles
llueve, sin luz, y nieva, y sin esquinas,
sin tiempo, sin plaza, sin mar, sin nada.
Y en defecto del agua de tus besos
de mis ojos la piel riega una lágrima,
el alma dormitando en tu recuerdo.
Y la distancia. Siempre la distancia.
Navidad con la música en las calles
y el mirto que se quema en la mejilla.
Cuando el espacio perdió sus esquinas
y se hizo esfera y nieve. Sin tu rostro.
Cuando la noche esfuma el horizonte
y consume la luz de todos los días.
Si el eterno esperante se ejecuta
a los pies de una rosa ya marchita
cuando el silencio brota de tus labios,
florecerá la serpiente en el cáliz.
Sequía en Navidad, aunque en las calles
llueve, sin luz, y nieva, y sin esquinas,
sin tiempo, sin plaza, sin mar, sin nada.
Y en defecto del agua de tus besos
de mis ojos la piel riega una lágrima,
el alma dormitando en tu recuerdo.
Y la distancia. Siempre la distancia.
Aguadulce, diciembre de 2008
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