Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Envié cartas sin destinatario por el gusto de hacerlo,
igual nadie las leerá, nadie aguarda por ellas,
y si las reciben se van al tiradero,
y si acaso las leen no sentirán necesidad de responderlas.
Abrí todas las puertas, preparé una gran fiesta
porque quería sentirme normal, como la demás gente
sé que nadie vendrá pero mi casa se verá menos funesta
hasta pareciera que el aire sabe diferente.
Puse la mesa para cinco personas, sólo por diversión,
porque comer solo me enferma, y todo sabe como a ceniza,
miré; y cuatro asientos vacíos tal como mi condición
quemo la mesa y las sillas para ver cómo todo se carboniza.
Miré la televisión, compré la mierda que me vendían
porque quise creer promesas de esbeltez y riqueza eterna
porque quería saber que los mueve, y que los frena
quería ser como ellos, saber si así me entenderían.
Vi lo que querían que viera, creí en lo que me dijeron que creyera
porque ya estoy aburrido de mis protocolos y de mi diseño
porque ya no quiero que me consideren una fiera
porque ya estoy cansado de que me digan que vivo en ensueño.
Me formé en sus filas, reí de sus chistes, lloré con pena ajena,
por que quería disfrazarme, esconderme de mi propia figura,
no es que la odie, simplemente quería ser otro grano de arena
no es que lastime, simplemente es una pequeña atadura.
Y sólo duré tres días con esos cambios, no los soporté
volví a mi lugar de origen, a mi resguardo
dejé la ventana abierta, sigo observando,
pensando si algún día ahí estaré.
Última edición:
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:: prefiero mirar por la ventana y ver a ese hombre de dulce mirada escribiendo a la nada, donde nadie comprende y tu haces comprender.