soloescriboporella
Poeta recién llegado
Como siempre, dedicado a ella, esté donde esté...
¿Dónde te hayas princesa?
Que aún te busco con pavor,
dejando la copa en la mesa,
tu mundo y tu alrededor...
Que no salga de tu vida
me dices hoy sin pudor,
mientras coges la salida
de mi indefenso corazón.
Tus promesas incumplidas,
se llevan mi mundo entero,
de esta era corporativa
en la que sin ti me quedo.
Donde fueron como la miel,
cada uno de tus "te quiero"
en nuestro amor de vaivén,
complejo, pero verdadero.
Tú, mi bella prima donna,
yo, tu amante más fiel,
al que ahora abandonas
mientras besa tus pies.
Fuimos el mar y las olas,
el molde de mis poemas,
¡Cuánto fuimos!, y ahora,
eres tan sólo arena...
Quizá no vuelva a verte,
sentimientos a la hoguera.
Yo me perderé quererte
y tú, que te quiera.
Y un luto permanente,
se adueñará de mi razón,
pues esta alma ferviente,
nunca olvidará tu olor.
En la calle "La amargura"
puedo yacer de paredón.
Dime, ¿qué fue tu figura?
¿Debilidad o perdición?
Las tardes me encubren,
caminando entre tristura,
pues mis besos se pudren
en tu cubo de basura.
Y para mí no es salubre,
haber nacido para amarte,
desde un cinco de octubre
hasta que puedas idearte.
El tiempo corre deprisa,
si no te tengo delante.
Demasiado cara tu sonrisa
pero puedes reclamarme.
Tú, que alegría requisas,
como hiciste con mi amor,
¿Por algún lado divisas
todo lo que me robó Gijón?
Embrujando a este clásico
con tus pociones de pasión
de carácter romántico
dignas de la redención.
Y hoy decaigo rápido,
al recoger tu finiquito,
con brotes de pánico,
víctima de mis gritos.
Sintiendo que finalizó
mi cuento favorito,
con un final de terror,
por mi condena transito.
La felicidad, tú y yo
dividiremos caminos,
pues no se consiguió,
por mucho que insistimos.
Y sólo queda recordar,
lo mucho que vivimos,
aprendiendo a disfrutar
de todo lo que aprendimos.
Palpándote al despertar
sigo sintiéndome raro,
dicen que es gratis soñar,
pero me está saliendo caro.
No hay nada que me anime,
sólo penurias acaparo,
pues este mundo me deprime
si de tu lado me separo.
Y permíteme que me incline
ante el amor que renunciamos
como las entradas de cine
que para amarnos, tiramos.
De primera a última letra
de mis versos te dedico,
deseando que seas feliz.
Pues no tengo más receta
que rendirme a mis escritos,
como siempre, por, y para ti.
¿Dónde te hayas princesa?
Que aún te busco con pavor,
dejando la copa en la mesa,
tu mundo y tu alrededor...
Que no salga de tu vida
me dices hoy sin pudor,
mientras coges la salida
de mi indefenso corazón.
Tus promesas incumplidas,
se llevan mi mundo entero,
de esta era corporativa
en la que sin ti me quedo.
Donde fueron como la miel,
cada uno de tus "te quiero"
en nuestro amor de vaivén,
complejo, pero verdadero.
Tú, mi bella prima donna,
yo, tu amante más fiel,
al que ahora abandonas
mientras besa tus pies.
Fuimos el mar y las olas,
el molde de mis poemas,
¡Cuánto fuimos!, y ahora,
eres tan sólo arena...
Quizá no vuelva a verte,
sentimientos a la hoguera.
Yo me perderé quererte
y tú, que te quiera.
Y un luto permanente,
se adueñará de mi razón,
pues esta alma ferviente,
nunca olvidará tu olor.
En la calle "La amargura"
puedo yacer de paredón.
Dime, ¿qué fue tu figura?
¿Debilidad o perdición?
Las tardes me encubren,
caminando entre tristura,
pues mis besos se pudren
en tu cubo de basura.
Y para mí no es salubre,
haber nacido para amarte,
desde un cinco de octubre
hasta que puedas idearte.
El tiempo corre deprisa,
si no te tengo delante.
Demasiado cara tu sonrisa
pero puedes reclamarme.
Tú, que alegría requisas,
como hiciste con mi amor,
¿Por algún lado divisas
todo lo que me robó Gijón?
Embrujando a este clásico
con tus pociones de pasión
de carácter romántico
dignas de la redención.
Y hoy decaigo rápido,
al recoger tu finiquito,
con brotes de pánico,
víctima de mis gritos.
Sintiendo que finalizó
mi cuento favorito,
con un final de terror,
por mi condena transito.
La felicidad, tú y yo
dividiremos caminos,
pues no se consiguió,
por mucho que insistimos.
Y sólo queda recordar,
lo mucho que vivimos,
aprendiendo a disfrutar
de todo lo que aprendimos.
Palpándote al despertar
sigo sintiéndome raro,
dicen que es gratis soñar,
pero me está saliendo caro.
No hay nada que me anime,
sólo penurias acaparo,
pues este mundo me deprime
si de tu lado me separo.
Y permíteme que me incline
ante el amor que renunciamos
como las entradas de cine
que para amarnos, tiramos.
De primera a última letra
de mis versos te dedico,
deseando que seas feliz.
Pues no tengo más receta
que rendirme a mis escritos,
como siempre, por, y para ti.
Última edición: