Cuando los momentos simples cobran valor;
aquellos instantes como mirar la luna,
también cuando disfrutaba del aire fresco con tu olor
o miraba el perfil de las montañas en el ocaso o la penumbra.
Cuando los momentos simples se llenan de nostalgia;
las caminatas en las noches bajo la brisa fría de diciembre,
el sentarnos en la plaza viendo las parejas quererse,
el quedarnos hablando en la cama tan tarde que nos llegaba el día.
Cuando los momentos simples se llenan de deseos;
aquellos cuando con solo mirarnos queríamos ser uno,
el nervio rodando con el simple roce de las manos
o cuando a escondidas nos robábamos uno o dos besos.
Cuando los momentos simples dejan de serlo
y se convierten en invaluable tesoro;
como sentarnos mientras nos amamos sin tenernos,
como tenernos sin reproches y total desenfreno.
Cuando tus momentos y los míos son sólo uno;
se pierden las dudas y todo indicio de miedo,
se me olvida el valor, la nostalgia y el deseo
pues mi corazón de amor es como luna en plenilunio.
Sibelius
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