Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lumbrera de mis mañanas,
angelicales cantos,
caricias blancas,
refrescando el llanto.
Pureza extendida mágicos anhelos,
acarician mi corazón confuso.
Sonrisa candorosa,
meciéndose en mis ramas;
hoy mis brazos vacíos te reclaman.
Mirando a la distancia,
las amarillas hojas ¡llueven!
mientras el horizonte verde canta.
Se hule tu tibieza abrigo de mi alma,
me miran solitarios tus lindos ojos claros.
Tómame las manos auque solo sea engaño;
se que quiero olvidarte así en el pasto verde,
aunque yo me quede yerta,
navega entre mis venas para no poder olvidarte;
tenerte si tu lo quiere ¡solo a la distancia!