K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Los nudos se desataron en el esquema
de la tempestad voluptuosa,
que empezó a entretejerse en la risa
malévola que envuelve al tercer ojo
del anillo de cristal.
Se palpan dolores sin nombre
en la ruta ciega que han marcado,
los cuatro jinetes que me anticiparon
el llanto, tu rostro y los puñales
que hoy se oxidan en mis muñecas.
- Sólo serian predicciones absurdas
me dijo el otoño,
cuando se encarnaban sus vaticinios
al mas certero golpe al pecho,
y ya sola con la tinta coagulada
dejé hundir los pies en el pantano
de tu ausencia.
- Pobrecita,
le escuché a un desquiciado musitar.
Pobre iluso que no conoce
los verdaderos desvaríos de mis venas.
Por donde corre el humo prostituto
de los ígneos deseos que se sumaron
a la ecuación perfecta,
dejándome perpendiculares
las incógnitas lineares de la unión
que fue un día una paradoja
paralela horizontal.
de la tempestad voluptuosa,
que empezó a entretejerse en la risa
malévola que envuelve al tercer ojo
del anillo de cristal.
Se palpan dolores sin nombre
en la ruta ciega que han marcado,
los cuatro jinetes que me anticiparon
el llanto, tu rostro y los puñales
que hoy se oxidan en mis muñecas.
- Sólo serian predicciones absurdas
me dijo el otoño,
cuando se encarnaban sus vaticinios
al mas certero golpe al pecho,
y ya sola con la tinta coagulada
dejé hundir los pies en el pantano
de tu ausencia.
- Pobrecita,
le escuché a un desquiciado musitar.
Pobre iluso que no conoce
los verdaderos desvaríos de mis venas.
Por donde corre el humo prostituto
de los ígneos deseos que se sumaron
a la ecuación perfecta,
dejándome perpendiculares
las incógnitas lineares de la unión
que fue un día una paradoja
paralela horizontal.
:: abrazos fuertes.