carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Clima del que he nacido, sólo tú
instruyes mi cuerpo, me desnudas
o me das el vestido; eres el primer maestro
a quien adeudo mis prendas y mi abrigo.
Tú ordenaste al Sol: Da a mis hijos
la sombra que proteje, su unción
bajo las alas del árbol, su presencia
en la espiga; cúbrelos con tu aliento;
inspírales la aguja y el telar, los utensilios.
Yo bendigo el suelo, la espesura
o la intemperie del monte
y el barro húmedo, y aún el frío
(hostil, en apariencia, del desierto y la estepa).
Bendigo a mis pies, la semilla, todas
las bijas, y al escorpión y la culebra,
anaconda o cascabel. Bendigo al huracán
y la lluvia. Y a la ventisca
y a ríos menguantes, a praderas estériles...
¡Yo sí, las bendigo! lo mismo
que a los pozos escondidos
y al dátil a paso de camino
... porque yo triunfaré con mi valor
y el fuego que se cosechará, tan fielmente,
con mis manos, y sé que el suelo,
arenisco o blando como arcilla,
consejeros son del trajín y la angustia,
voces profundas y hermanas de mi tiempo...
instruyes mi cuerpo, me desnudas
o me das el vestido; eres el primer maestro
a quien adeudo mis prendas y mi abrigo.
Tú ordenaste al Sol: Da a mis hijos
la sombra que proteje, su unción
bajo las alas del árbol, su presencia
en la espiga; cúbrelos con tu aliento;
inspírales la aguja y el telar, los utensilios.
Yo bendigo el suelo, la espesura
o la intemperie del monte
y el barro húmedo, y aún el frío
(hostil, en apariencia, del desierto y la estepa).
Bendigo a mis pies, la semilla, todas
las bijas, y al escorpión y la culebra,
anaconda o cascabel. Bendigo al huracán
y la lluvia. Y a la ventisca
y a ríos menguantes, a praderas estériles...
¡Yo sí, las bendigo! lo mismo
que a los pozos escondidos
y al dátil a paso de camino
... porque yo triunfaré con mi valor
y el fuego que se cosechará, tan fielmente,
con mis manos, y sé que el suelo,
arenisco o blando como arcilla,
consejeros son del trajín y la angustia,
voces profundas y hermanas de mi tiempo...
2.
Se ha dicho al Sol que bendecimos:
da a mis hijos de ojos oscuros,
que son mis llamas
en el fondo oblicuo del abismo,
cuevas de su esperanza; pón
en sus corazones, ambición y artilugio,
socorre su diseño, su inventiva
ante los cambios lentos de su medio.
Geografía es sólo la física paciencia de lo Eterno,
mirada azul de la alborada, pero ellos,
mis hijos breves y evolutivos, serán
en mi Eterna memoria, las fuerzas productivas,
la dialéctica de mis ángeles solares y sagrados,
mis tesoros lunares transformados,
el paso de lo cuantitativo a lo cualitativo.
06-03-1978 / Lope: Indice