Amartemisa
Poetisa
Iba pisando hojas secas
por el cementerio
cuando encontré mi sepulcro
con mi nombre en medio.
Me tumbé sobre las letras
manchadas de sangre
y mis lágrimas caían
limpiando la tarde.
Las calaveras despertaron sonrientes,
me cogieron con sus huesos,
me arrastraron a contra corrriente.
La piel se desprendió de mi cuerpo
y el cráneo se separó de mi mente.
Ahora era un loco menguante.
Ahora era un muerto viviente.
Mi camisa se deshizo,
cayeron mis dientes
y mi esqueleto completo
abrazó a mi muerte.
De los sepulcros salieron
millones de muertos
bailando mi bienvenida
en el cementerio.
Las calaveras despertaron sonrientes
me cogieron con sus huesos,
me arrastraron a contra corrriente.
La piel se desprendió de mi cuerpo
y el cráneo se separó de mi mente.
Ahora era un loco menguante.
Ahora era un muerto viviente.
Entonces abrí los ojos,
contemplé mis manos,
me salió una carcajada,
lo había soñado.
por el cementerio
cuando encontré mi sepulcro
con mi nombre en medio.
Me tumbé sobre las letras
manchadas de sangre
y mis lágrimas caían
limpiando la tarde.
Las calaveras despertaron sonrientes,
me cogieron con sus huesos,
me arrastraron a contra corrriente.
La piel se desprendió de mi cuerpo
y el cráneo se separó de mi mente.
Ahora era un loco menguante.
Ahora era un muerto viviente.
Mi camisa se deshizo,
cayeron mis dientes
y mi esqueleto completo
abrazó a mi muerte.
De los sepulcros salieron
millones de muertos
bailando mi bienvenida
en el cementerio.
Las calaveras despertaron sonrientes
me cogieron con sus huesos,
me arrastraron a contra corrriente.
La piel se desprendió de mi cuerpo
y el cráneo se separó de mi mente.
Ahora era un loco menguante.
Ahora era un muerto viviente.
Entonces abrí los ojos,
contemplé mis manos,
me salió una carcajada,
lo había soñado.
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