Emmanuel Delawer
Poeta fiel al portal
Suspendido en el aroma de tu cuello
suspiran mis ganas de amarte
quisiera seducirte, pero ya lo he sido,
olerte es como si naciera y muriera en un instante,
que no daría yo por conquistarte,
un beso al pensamiento de tu rostro
con el que sueño aún nostálgico,
un anhelo vívido y melancólico
de ansías en un suspiro platónico,
muriendo por una flor
¿qué irónico?
Ves en mis ojos el deseo presente
sin escuchar ni las palabras
que quisieran poseerte
y en un fulgor olorifico, sentir que me amas
que te detienes al roce de mi boca
a escuchar el latir de mis labios
diciéndote te amo entre las flores
en los resplandecientes orgasmos; nuestros cuerpos
destilando olores de organza y jazmines
dulcificando en el centro de tu existencia
el aroma de la seducción
mientras te esparces como melodía por los aires
impregnando de tu esencia mi corazón
al vuelo te encuentro en el unísono
como un heciolo sediento de pasión
eres la más grande perfumista
sin tu olor no hubiera conocido el amor.
Oleré la bergamota en tu entre piernas
en ellas descubriré el fin del dolor,
me detendré a besar cada gota
de tú cáliz beberé de las exquisitas fragancias
que solo tu me ofreces en esta vida
me saciaré de tu sustancia
por que en tí conocí la salvación,
le pediré a Elizabeth el perdón
por que ahí arden mis pecados
seducirte nunca fué mi intención
y tan solo por eso no somos amados
sabes que he perdido el olfato
no existen para mi ni mujeres o anillos
que me unan a otro aroma más que al tuyo
quise esa noche en tu lecho
besar tu boca sabor a amareto
cultivar la flor de tu regazo
yo soy la nada buscando en ti conciencia
soy la inexistencia encontrando un destino
déjame amarte por que se que algo sientes
déjame quererte no te opongas a lo sentido.
Con rosas sellaré tu deseo
como amelias lucirá tu adentro
a la puesta de un sol que nunca oscureció
que se detuvo en el horizonte todo lo vivido
para en el aroma de tu seducción saber que te ha tenido.
suspiran mis ganas de amarte
quisiera seducirte, pero ya lo he sido,
olerte es como si naciera y muriera en un instante,
que no daría yo por conquistarte,
un beso al pensamiento de tu rostro
con el que sueño aún nostálgico,
un anhelo vívido y melancólico
de ansías en un suspiro platónico,
muriendo por una flor
¿qué irónico?
Ves en mis ojos el deseo presente
sin escuchar ni las palabras
que quisieran poseerte
y en un fulgor olorifico, sentir que me amas
que te detienes al roce de mi boca
a escuchar el latir de mis labios
diciéndote te amo entre las flores
en los resplandecientes orgasmos; nuestros cuerpos
destilando olores de organza y jazmines
dulcificando en el centro de tu existencia
el aroma de la seducción
mientras te esparces como melodía por los aires
impregnando de tu esencia mi corazón
al vuelo te encuentro en el unísono
como un heciolo sediento de pasión
eres la más grande perfumista
sin tu olor no hubiera conocido el amor.
Oleré la bergamota en tu entre piernas
en ellas descubriré el fin del dolor,
me detendré a besar cada gota
de tú cáliz beberé de las exquisitas fragancias
que solo tu me ofreces en esta vida
me saciaré de tu sustancia
por que en tí conocí la salvación,
le pediré a Elizabeth el perdón
por que ahí arden mis pecados
seducirte nunca fué mi intención
y tan solo por eso no somos amados
sabes que he perdido el olfato
no existen para mi ni mujeres o anillos
que me unan a otro aroma más que al tuyo
quise esa noche en tu lecho
besar tu boca sabor a amareto
cultivar la flor de tu regazo
yo soy la nada buscando en ti conciencia
soy la inexistencia encontrando un destino
déjame amarte por que se que algo sientes
déjame quererte no te opongas a lo sentido.
Con rosas sellaré tu deseo
como amelias lucirá tu adentro
a la puesta de un sol que nunca oscureció
que se detuvo en el horizonte todo lo vivido
para en el aroma de tu seducción saber que te ha tenido.
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