cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
No creía cuando dijeron:
aquel poeta, es autor de aquellos
versos elegantes, dispersos,
tajantes, bien dispuestos.
Su talento, figura y perfil,
de su rostro, no encuadra con
el gusto de sus letras; armonía
y encaje de su ritmo, e imágenes
magistrales de su poesía.
Lo ví venir tras su sombra,
la tarde era una peumbra;
caminando, cavilando, o quien sabe
si platicando con su musa.
Me cayeron gotas de dudas,
mojándome de apremio.
Me dí cuenta entonces:
aquel hombre un gran poeta, más no
su figura, talante o persona,
mucho menos su nombre,
toda su virtud; lo invadía su genio.
aquel poeta, es autor de aquellos
versos elegantes, dispersos,
tajantes, bien dispuestos.
Su talento, figura y perfil,
de su rostro, no encuadra con
el gusto de sus letras; armonía
y encaje de su ritmo, e imágenes
magistrales de su poesía.
Lo ví venir tras su sombra,
la tarde era una peumbra;
caminando, cavilando, o quien sabe
si platicando con su musa.
Me cayeron gotas de dudas,
mojándome de apremio.
Me dí cuenta entonces:
aquel hombre un gran poeta, más no
su figura, talante o persona,
mucho menos su nombre,
toda su virtud; lo invadía su genio.
