Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
De tus ojos decideros.
Ya no me buscas con tu mirada inquisidora.
Yo todavía retengo el olor de tu rosa
grabado indeleblemente en mi memoria.
Ya tus ojos dejan de pronunciar lo indecible,
el pasmoso crujido del corazón ahogado,
las excitables hormonas de la juventud desestimada
Ya no me ven tus ojos de sueño, oscuros pozos
de tantas lágrimas, de tantos destellos,
de tantas expresiones de deseos, de cariños,
de dolor, de angustias y despecho.
Ya no me ves en los incontables sueños de tu ceguera,
cuando cada noche cierras tus ojos
para encender la luz de los recuerdos...
Ya no me ves...
Ya no me sueñas...
Sin embargo, yo poseo el olor de tu rosa.
Diciembre 31, 2008.
Ya no me buscas con tu mirada inquisidora.
Yo todavía retengo el olor de tu rosa
grabado indeleblemente en mi memoria.
Ya tus ojos dejan de pronunciar lo indecible,
el pasmoso crujido del corazón ahogado,
las excitables hormonas de la juventud desestimada
Ya no me ven tus ojos de sueño, oscuros pozos
de tantas lágrimas, de tantos destellos,
de tantas expresiones de deseos, de cariños,
de dolor, de angustias y despecho.
Ya no me ves en los incontables sueños de tu ceguera,
cuando cada noche cierras tus ojos
para encender la luz de los recuerdos...
Ya no me ves...
Ya no me sueñas...
Sin embargo, yo poseo el olor de tu rosa.
Diciembre 31, 2008.
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