Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Quizá la primer mañana
no importó lo que pasaba,
ni las órdenes del día aciago,
se obscurecieron repentinamente
las posiciones en el objetivo,
las muertes, ellos las vuelven
el surco de la vída,
callando la voz.
No son aves cantoras en los aires,
es Armagedón:
Las piedras y la multiplicación
de las piedras, con vida,
se rompen contra los tanques,
bajo las cornisas de los edificios
se enfrentan para poseer la identidad.
Se oyen murmurar
las voces en la arena,
el fin de otra batalla,
el fantasma señala el rugir
de un viento pavoroso,
afligido el viejo entre las ruinas
de Gaza alza sus brazos,
esto se asemeja demasiado a la cuestión
de los perros ladrándole a la luna,
y de pronto alguien llora en árabe.
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