S
Sergio C. Lechuga M.
Invitado
Acróstico a mi padre
Sergio C. Lechuga M.
F ue el paso de tu vida por la nuestra
r estada de pronto y sin
a viso alguno, sin que tus hijos,
n inguno, pudiéramos asimilar la ausencia de tu
c ara, alegre, chispeante y al tanto de las
i rreverentes bromas y dicharachos que
s urgían de nuestras charlas
c omo si fuera sólo eso lo que se
o yera en tu casa cada día.
L as voces callaron y remontó tu
e spíritu el camino al misterio de la eternidad
c arente, ya de la carga del sufrido cuerpo, tu
h umanidad caduca, que se devolvía al suelo;
u nos y otros nos consolábamos, dándonos explicaciones como
g angas, haciéndola cada quien de curador, de la
a marga e irreversible pérdida sufrida.
C uando miro el pasado ya no
i dentifico ningún mal momento, solo la conciencia
d e ser quien soy, por ser tú, como fuiste.
Sergio C. Lechuga M.
F ue el paso de tu vida por la nuestra
r estada de pronto y sin
a viso alguno, sin que tus hijos,
n inguno, pudiéramos asimilar la ausencia de tu
c ara, alegre, chispeante y al tanto de las
i rreverentes bromas y dicharachos que
s urgían de nuestras charlas
c omo si fuera sólo eso lo que se
o yera en tu casa cada día.
L as voces callaron y remontó tu
e spíritu el camino al misterio de la eternidad
c arente, ya de la carga del sufrido cuerpo, tu
h umanidad caduca, que se devolvía al suelo;
u nos y otros nos consolábamos, dándonos explicaciones como
g angas, haciéndola cada quien de curador, de la
a marga e irreversible pérdida sufrida.
C uando miro el pasado ya no
i dentifico ningún mal momento, solo la conciencia
d e ser quien soy, por ser tú, como fuiste.