Carlos Clemente Olivares
Poeta recién llegado
No hay nada en mi vida que vuelva cálido el sendero frio por donde ando a diario,
mis ojos se abren cada mañana deseando no ser mas,
el alma gime deseando dejar de sangrar,
la coraza que me cubre resquebrajada está,
por los cortes de la piel que por dentro me destazan,
la mañana es impía,
la tarde tortuosa
y por las noches las animas se alimentan con los cúmulos de sangre que en mi mente se coagulan.
Camino solo por la vida, deseando volar,
alzándome a los cielos marcados por las luces coloridas de la razón marchita,
mientras en las noches frías me busco cobijar aferrándome a mis deseos,
pero son solo las piedras mi cobijo y unas flores de azahar.
Cada respiro que doy,
cada bocanada de aire que temerosa se congela en mi interior,
me lastiman como látigos de agua azotando las cordilleras de mis placeres vanos.
He caminado tantas veces bajo el cielo húmedo,
en medio de la tormenta de llantos y la lluvia de despojos,
he vuelto a nacer cuando la muerte me declaraba la guerra
y cubriéndome con su obscuro manto
me cegaba dándome punzadas que entre susurros y bostezos que me llenaban de dolor.
Mi corazón esa marchito,
amargado por la savia de la vida,
desterrado por el alma mía,
tomando los celos caudalarios como el estandarte de mi razón.
¿A qu [FONT="]é le temo si el miedo me cosió las manos?,
¿A qu [FONT="]é le temo si traigo enterrado un metal fundido en el pecho
incinerándome los sentimientos que albergo dentro de mí?
He vuelto a huir de mí,
le he tomado la palabra a mi escape para darme libertad,
y una guerra sucede en mi interior,
¿cómo ayudarme si vago solo nuevamente,
en medio de tanta gente, siendo yo mismo una muchedumbre de seres?,
¿cómo despierto de esta pesadilla?,
¿cómo respiro el aire que me hace tanta falta?,
mi boca esta sedienta y los besos no suceden ni se ausentan,
unos labios me rosan levemente dándome alicientes para mantenerme vivo,
mas sin embargo estos pertenecen a la muerte obscura que me ronda instantánea.
El corazón se detiene, no tiene razón justa,
la mente se nubla no tiene claridad pasiva,
mis manos giran y en destiempo se azotan y no hay razón evidente,
las llamas de mi infierno se extienden y no hay quien entienda esto,
mi razón pierde peso y las lagrimas vuelven deceso mi espíritu marchito,
camino solo, solo en medio de una muchedumbre de seres,
deseando libertarme de mi mismo,
deseando ser uno más de la gama que aborta mi vida.
No hay nada en mi vida,
la obscuridad me absorbe invocándome afectuosa,
amenaza llevarme al lado de Magog,
la costumbre me exige,
el ciclo se acaba
y yo, sigo aquí,
caminando solo deseando perderme en medio del laberinto absurdo de la razón insensata.
mis ojos se abren cada mañana deseando no ser mas,
el alma gime deseando dejar de sangrar,
la coraza que me cubre resquebrajada está,
por los cortes de la piel que por dentro me destazan,
la mañana es impía,
la tarde tortuosa
y por las noches las animas se alimentan con los cúmulos de sangre que en mi mente se coagulan.
Camino solo por la vida, deseando volar,
alzándome a los cielos marcados por las luces coloridas de la razón marchita,
mientras en las noches frías me busco cobijar aferrándome a mis deseos,
pero son solo las piedras mi cobijo y unas flores de azahar.
Cada respiro que doy,
cada bocanada de aire que temerosa se congela en mi interior,
me lastiman como látigos de agua azotando las cordilleras de mis placeres vanos.
He caminado tantas veces bajo el cielo húmedo,
en medio de la tormenta de llantos y la lluvia de despojos,
he vuelto a nacer cuando la muerte me declaraba la guerra
y cubriéndome con su obscuro manto
me cegaba dándome punzadas que entre susurros y bostezos que me llenaban de dolor.
Mi corazón esa marchito,
amargado por la savia de la vida,
desterrado por el alma mía,
tomando los celos caudalarios como el estandarte de mi razón.
¿A qu [FONT="]é le temo si el miedo me cosió las manos?,
¿A qu [FONT="]é le temo si traigo enterrado un metal fundido en el pecho
incinerándome los sentimientos que albergo dentro de mí?
He vuelto a huir de mí,
le he tomado la palabra a mi escape para darme libertad,
y una guerra sucede en mi interior,
¿cómo ayudarme si vago solo nuevamente,
en medio de tanta gente, siendo yo mismo una muchedumbre de seres?,
¿cómo despierto de esta pesadilla?,
¿cómo respiro el aire que me hace tanta falta?,
mi boca esta sedienta y los besos no suceden ni se ausentan,
unos labios me rosan levemente dándome alicientes para mantenerme vivo,
mas sin embargo estos pertenecen a la muerte obscura que me ronda instantánea.
El corazón se detiene, no tiene razón justa,
la mente se nubla no tiene claridad pasiva,
mis manos giran y en destiempo se azotan y no hay razón evidente,
las llamas de mi infierno se extienden y no hay quien entienda esto,
mi razón pierde peso y las lagrimas vuelven deceso mi espíritu marchito,
camino solo, solo en medio de una muchedumbre de seres,
deseando libertarme de mi mismo,
deseando ser uno más de la gama que aborta mi vida.
No hay nada en mi vida,
la obscuridad me absorbe invocándome afectuosa,
amenaza llevarme al lado de Magog,
la costumbre me exige,
el ciclo se acaba
y yo, sigo aquí,
caminando solo deseando perderme en medio del laberinto absurdo de la razón insensata.
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