Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
Ningún verso,
una marioneta sin hilos,
telarañas en los tinteros.
La noche se agavilla,
se acuartela entre mis dedos.
La cocina es un caos de trastos sucios.
La mesa llena de papeles viejos,
ninguna receta de comida.
El pasillo,
infinito puente de sombras.
En la habitación, la tele encendida,
la cama abarrotada de fantasmas,
la Divina Comedia en la mesita sin luz.
El infierno en mi pecho.
La vida en retirada.
Y al final del cadalso,
siempre lo mismo,
un hombre solo,
que recorre la casa
dibujando las paredes con tiza,
inventando su cielo,
y envuelto, como siempre,
en sus simpáticos calzoncillos de nylon.
una marioneta sin hilos,
telarañas en los tinteros.
La noche se agavilla,
se acuartela entre mis dedos.
La cocina es un caos de trastos sucios.
La mesa llena de papeles viejos,
ninguna receta de comida.
El pasillo,
infinito puente de sombras.
En la habitación, la tele encendida,
la cama abarrotada de fantasmas,
la Divina Comedia en la mesita sin luz.
El infierno en mi pecho.
La vida en retirada.
Y al final del cadalso,
siempre lo mismo,
un hombre solo,
que recorre la casa
dibujando las paredes con tiza,
inventando su cielo,
y envuelto, como siempre,
en sus simpáticos calzoncillos de nylon.
Última edición:
:jajaj)... porque se va todo el erotismo....
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