Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Se ha quebrado la luna
sus cristales, añicos, han llenado la mar.
La espuma se marchó hace tiempo
con ella los atardeceres rojos
mis ojos tienen iris diamantinos
nada turba la noche permanente.
Nubarrones perennes son el cielo
y fantasmas... miles, fantasmas.
Tras el hedor de cieno
algunos cuerpos purulentos de larvas asesinas
sobreviven.
Se ha secado el cabello
los músculos han muerto
sólo brilla el vapor azuloso de los huesos
como faroles entre tumbas callejeras
ya no se entierran muertos
es un mundo de fantasmas
ya no hay gritos
la música es un chillar de ratas
y los pasos son suaves
débiles, como pies de cucarachas.
sus cristales, añicos, han llenado la mar.
La espuma se marchó hace tiempo
con ella los atardeceres rojos
mis ojos tienen iris diamantinos
nada turba la noche permanente.
Nubarrones perennes son el cielo
y fantasmas... miles, fantasmas.
Tras el hedor de cieno
algunos cuerpos purulentos de larvas asesinas
sobreviven.
Se ha secado el cabello
los músculos han muerto
sólo brilla el vapor azuloso de los huesos
como faroles entre tumbas callejeras
ya no se entierran muertos
es un mundo de fantasmas
ya no hay gritos
la música es un chillar de ratas
y los pasos son suaves
débiles, como pies de cucarachas.
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