Salvador Pliego
Poeta veterano en el portal
Enamorados
I
En el vacío sólo dos y devorándonos eternos.
Dos pájaros desnudos.
Dos tórridos chasquidos. Dos puertos ya prohibidos.
Y el amor sofoca sus latidos e ígnea los quejidos.
No hay otro aquí: tú y yo como un berrido
idolatrando el vacío.
Unos besos que se pierden y unos labios que se entienden.
Emboscados y adorados, esposados y aferrados.
Sólo dos son los testigos. Sólo dos los engullidos.
Encontrándonos las ganas, salpicándonos de aullidos.
Contra todo y contra nadie resarciendo los sonidos.
Atrapándonos en gestos, palpitándonos heridos.
Sólo dos en el espacio. Sólo dos hablando en alto.
Extraviándonos y amando.
Devorándonos en blanco.
II
Ciego, mudo, contra todo y asolado.
Arbitrario para el sol. Inconcluso y maniatado.
El milagro fue mirarnos.
Solitarios, de las manos, tu y yo juntos desbordados.
De las manos afianzados. Todo limpio e inmaculado.
Todo puro y deseado.
Nos juntamos para amarnos:
desde el fondo de tus ojos;
desde el risco de tus labios.
Rebosados por las manos. Sacudidos y anhelados.
Y el milagro fue besarnos
y, ya en sueños, el mirarnos.
III
Y, sí Desbordados de idilios,
transparentes e invocados,
atrapados en los besos
con los labios como hermanos.
Aprisionándonos los pechos
y el espacio que atrapamos,
sólo fue llamarlo y alumbrarlo:
Amor
Bastó con eso y devorarlo.
Salvador Pliego
Mi blog: http://salvadorpliego.wordpress.com/
I
En el vacío sólo dos y devorándonos eternos.
Dos pájaros desnudos.
Dos tórridos chasquidos. Dos puertos ya prohibidos.
Y el amor sofoca sus latidos e ígnea los quejidos.
No hay otro aquí: tú y yo como un berrido
idolatrando el vacío.
Unos besos que se pierden y unos labios que se entienden.
Emboscados y adorados, esposados y aferrados.
Sólo dos son los testigos. Sólo dos los engullidos.
Encontrándonos las ganas, salpicándonos de aullidos.
Contra todo y contra nadie resarciendo los sonidos.
Atrapándonos en gestos, palpitándonos heridos.
Sólo dos en el espacio. Sólo dos hablando en alto.
Extraviándonos y amando.
Devorándonos en blanco.
II
Ciego, mudo, contra todo y asolado.
Arbitrario para el sol. Inconcluso y maniatado.
El milagro fue mirarnos.
Solitarios, de las manos, tu y yo juntos desbordados.
De las manos afianzados. Todo limpio e inmaculado.
Todo puro y deseado.
Nos juntamos para amarnos:
desde el fondo de tus ojos;
desde el risco de tus labios.
Rebosados por las manos. Sacudidos y anhelados.
Y el milagro fue besarnos
y, ya en sueños, el mirarnos.
III
Y, sí Desbordados de idilios,
transparentes e invocados,
atrapados en los besos
con los labios como hermanos.
Aprisionándonos los pechos
y el espacio que atrapamos,
sólo fue llamarlo y alumbrarlo:
Amor
Bastó con eso y devorarlo.
Salvador Pliego
Mi blog: http://salvadorpliego.wordpress.com/
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