Carlos Clemente Olivares
Poeta recién llegado
Aun recuerdo el aroma de tus hombros
cuando te abrazaba tierno en las veladas libres de barreras y pecados,
lo tengo impregnado en mí, como un clavel en el ojal de mis prendas de noche.
Aun recuerdo la suavidad de tus manos
cuando las cruzaba en tu regazo y las llenaba de besos,
amada mía, te has adueñado de mí y mi alma anhelante grita al cielo por tu amor en medio de las estrellas,
surcando entre cometas y luciérnagas que aluzan la esperanza.
Tú eres la nube del crepúsculo que flota pasajera a través de los cielos que engalanan mis sueños,
y traes contigo el último suspiro del sol en forma de los más hermosos destellos,
matizados en tonos obscuros, como cuando emerge en medio de la noche en el horizonte,
eres el deseo de vida de un ciclo marchito
que entre anhelos desea darle paso a la brillantez elegante de la luna plateada
que viaja sigilosa en medio del cielo azulado
pincelado por destellos pizpiretos y joviales en forma de estrellas.
Te dibujo en mi mente, instantánea, según los anhelos recurrentes de mi amor de fuego,
eres mía, corazón de mi alma, mía y habitas en mis sueños vastos,
tu presencia es un sacrílego impulso que topa las verdades que habitan los caudales vibrantes de mis pensamientos diurnos,
eres mía, pintora bendita de los paisajes que me habitan,
poetiza de los sonetos con que duermo por las noches,
compositora de la armoniosa sinfonía que mi corazón palpita cada vez que a mi lado te tengo.
Aun recuerdo tu vida junto a la mía y en medio de mis rezos te declaro ausente,
toma la brillantez de mi obscuridad difusa y llévala contigo a los lares donde habitas,
porque aquí me pesa y se desbordan en lágrimas frías que secas se deshacen entre mis parpados y mis labios.
Has de mi esencia tu jabón de baño y perfuma tu piel con los besos que te he ofrendado,
porque, vida mía, eres la pasión que me alimenta y que llena de perfumes el cuarto donde duermo.
Aun no conoces las fronteras de mi amor, muy a pesar de vivir en el cada día,
pero si tu verdad te guía, podrás descubrir más que las capas grises que me sojuzgan breves,
porque si mi alma no fuera más que un cumulo de dolor,
se derramaría en claras lagrimas y reflejaría en silencio mi secreto,
mas sin embargo esta grita ahora deseando seas tú quien halle las voces que en mi interior claman.
De igual manera, si mi corazón no fuera más que placer,
florecería en una sonrisa feliz y lo comprenderías en un instante, pero esto no es así.
Su placer y su dolor son infinitos,
su miseria y su riqueza son eternas,
conviviendo en armonía como blanco y negro forman gris,
sin mezclarse,
sin sobreponerse,
únicamente luchando en una comunión sagaz.
Tú has estado tan cerca de mí, como mi misma vida,
tu recuerdo me invade día a día como si aun fueses mía,
escapaste de mi lado, deshaciéndote de mi amor, sin conocerlo,
ignorando lo que este ha cavilado en el más profundo recuerdo que me habita
y podrías conocerlo del todo si así tú lo deseas,
porque abierto estoy a ti, casi transparente como espejo de agua,
tanto que podrías tomar de mí cada hilo y llegar hasta el fondo de esos recuerdos que me asaltan en instantes.
cuando te abrazaba tierno en las veladas libres de barreras y pecados,
lo tengo impregnado en mí, como un clavel en el ojal de mis prendas de noche.
Aun recuerdo la suavidad de tus manos
cuando las cruzaba en tu regazo y las llenaba de besos,
amada mía, te has adueñado de mí y mi alma anhelante grita al cielo por tu amor en medio de las estrellas,
surcando entre cometas y luciérnagas que aluzan la esperanza.
Tú eres la nube del crepúsculo que flota pasajera a través de los cielos que engalanan mis sueños,
y traes contigo el último suspiro del sol en forma de los más hermosos destellos,
matizados en tonos obscuros, como cuando emerge en medio de la noche en el horizonte,
eres el deseo de vida de un ciclo marchito
que entre anhelos desea darle paso a la brillantez elegante de la luna plateada
que viaja sigilosa en medio del cielo azulado
pincelado por destellos pizpiretos y joviales en forma de estrellas.
Te dibujo en mi mente, instantánea, según los anhelos recurrentes de mi amor de fuego,
eres mía, corazón de mi alma, mía y habitas en mis sueños vastos,
tu presencia es un sacrílego impulso que topa las verdades que habitan los caudales vibrantes de mis pensamientos diurnos,
eres mía, pintora bendita de los paisajes que me habitan,
poetiza de los sonetos con que duermo por las noches,
compositora de la armoniosa sinfonía que mi corazón palpita cada vez que a mi lado te tengo.
Aun recuerdo tu vida junto a la mía y en medio de mis rezos te declaro ausente,
toma la brillantez de mi obscuridad difusa y llévala contigo a los lares donde habitas,
porque aquí me pesa y se desbordan en lágrimas frías que secas se deshacen entre mis parpados y mis labios.
Has de mi esencia tu jabón de baño y perfuma tu piel con los besos que te he ofrendado,
porque, vida mía, eres la pasión que me alimenta y que llena de perfumes el cuarto donde duermo.
Aun no conoces las fronteras de mi amor, muy a pesar de vivir en el cada día,
pero si tu verdad te guía, podrás descubrir más que las capas grises que me sojuzgan breves,
porque si mi alma no fuera más que un cumulo de dolor,
se derramaría en claras lagrimas y reflejaría en silencio mi secreto,
mas sin embargo esta grita ahora deseando seas tú quien halle las voces que en mi interior claman.
De igual manera, si mi corazón no fuera más que placer,
florecería en una sonrisa feliz y lo comprenderías en un instante, pero esto no es así.
Su placer y su dolor son infinitos,
su miseria y su riqueza son eternas,
conviviendo en armonía como blanco y negro forman gris,
sin mezclarse,
sin sobreponerse,
únicamente luchando en una comunión sagaz.
Tú has estado tan cerca de mí, como mi misma vida,
tu recuerdo me invade día a día como si aun fueses mía,
escapaste de mi lado, deshaciéndote de mi amor, sin conocerlo,
ignorando lo que este ha cavilado en el más profundo recuerdo que me habita
y podrías conocerlo del todo si así tú lo deseas,
porque abierto estoy a ti, casi transparente como espejo de agua,
tanto que podrías tomar de mí cada hilo y llegar hasta el fondo de esos recuerdos que me asaltan en instantes.